Tengo malas noticias.
Te cuento.
El tema es así:
La realidad es distinta de tu imaginación.
Si ya sé, te suena obvio, pero sabés qué, no es tan obvio.
Vos (y yo) nos la pasamos creando mundos imaginarios, ideando posibles respuestas a nuestras acciones.
Y en general, no pasan (la mayoría nunca pasan).
Porque la realidad no suele estar ni cerca de las cosas que pensamos.
Y lo peor de todo, cuando la realidad dice presente, ni siquiera recordamos lo que pensamos que iba a pasar y no pasó.
¿No te genera curiosidad?
¿Por qué las personas dedicamos tanto tiempo a crear castillos en el aire?
¿Por qué nos cuesta tanto ejecutar?
A ver.
En parte, porque tenés un organismo biológicamente preparado para escapar de los leones, pero gran parte del tiempo estás en el sillón de tu casa mirando reels.
¿Está mal?
No, no está mal.
¡Bah! Depende de lo que quieras.
Porque la mejor herramienta para desmantelar un castillo imaginario, es:
Hacer, ponerse en acción. ¡Ejecutar!
¡Sí!
En lugar de hablar de todo lo que puede pasar, confrontá la vida con acción.
¿Qué querés?
¿Un cambio (pareja, amigos, trabajo, carrera)?
¿Formar una familia?
¿Tener un hijo, plantar un árbol?
¿Empezar el gimnasio (o cerámica)?
(Lo que sea que quieras).
Contame:
En lugar de hablar, ¿qué estás haciendo?
Real, sin excusas, ¿qué estás haciendo?
Porque sabés qué, te guste o no, lo único que te va a mostrar la verdad es la acción.
Si, repito: Hacer.
¿Excusas comunes?
“Si hago esto va a pasar aquello…” —No sabés, hacelo.
“Yo soy tal cosa o tal otra…” —Bien, quizá llegó el momento de cuestionarte, hacelo.
“Si le digo y me dice…” —¡Hacelo!
La respuesta es la misma, si querés saber cómo es la realidad… ¡Hacelo!
Por eso.
Me encanta ver personas (clientes, amigos, familiares y extraños), que en lugar de postergar, crear excusas y castillos en el aire, hacen.
Ver cómo enfrentan obstáculos (independientemente de los resultados), los desafíos que aparecen los enfrentan, de uno a la vez. Y además, están bien porque la acción les aporta sentido.
Es fácil, no.
Pero, pensalo así.
En el mejor de los casos, te sorprendés.
Y en el peor, tus fantasmas son reales. Y ahí sí (con la triste certeza), empieza una nueva etapa.
Bueno.
Ahora sí, lo último y termino.
Si como estás, estás bien (pero realmente bien).
Ok. Bien por vos, dale para adelante.
Si te pasa como a mí (y en algunas áreas querés cambios), no te mientas, hacé.
PD: ¿Hay algo que querés hacer y no hacés?
Fin.
Reflexiones, cada semana desde el 20 de marzo de 2024.
Hasta la próxima reflexión, seguro. Gracias.
Mariano.
Leé más de lo que escribo: Reflexiones: acá; y, Hambre y Ganas: acá.
