Nuestro mundo no vive sin personas que lo vivan.
Llevo un tiempo reforzando esta idea: lo digital está muy bien, pero lo más intenso y valioso de tu vida está en el mundo analógico. Y siempre que leas esto, sin importar cuándo pase, va a seguir vigente.
Pienso en el momento que le doy un abrazo a mi hijo, cuando comparto una copa de vino con un amigo o cuando me paro adelante de un auditorio para dar una charla. Todas experiencias intensas del mundo analógico que me iluminan.
Te cuento algo:
El otro día escuché una charla de la Dra. Jill Bolte Taylor, neuroanatomista de Harvard (logró visibilidad global por su charla en TED), ella mencionaba que las zonas del cerebro aumentan su actividad según lo que hagamos o dejemos de hacer. Tenemos cuatro cuadrantes, el frontal izquierdo más vinculado con la razón, el frontal derecho con la creatividad, el basal izquierdo con los procesos y el basal derecho con los vínculos (lo emocional).
Imaginá un termómetro de actividad cerebral, del 1 al 10, ¿cuánto dirías que es tu actividad cerebral viendo una foto de Instagram con tus seres queridos y cuánto en el momento vivencial en el que realmente estás con ellos?
Ahora, ¿qué valor tiene tu marca personal si solo existís en redes sociales?
Bueno, esa es la idea, primero analógico y después digital.
PD: marca personal científica primero para el mundo analógico.
PD2: cómo podés hacerlo: acá (lo que sí, por ahora no tengo espacio, pero cuando abra un espacio te aviso).
Fin.
Mariano.
