—”Mariano, no me gusta vender”
Lo escuché no una, sino muchas veces y siempre doy la misma respuesta.
Te guste o no, vendés desde que viste la luz. Me explico: lloraste y te alimentaron, vendiste; conseguiste tu juguete favorito, vendiste; querés una hora de play station y lo conseguiste, vendiste. —Mi hijo acaba de convencerme de que lo deje jugar a la play, vendió.
No solo vos, yo (o mi hijo), la venta existía en Babilonia, el Imperio persa, la antigua Grecia y hoy, cuando Darío Amodei le gana la batalla a Sam Altman, vendió.
Vendés cuando entregás valor a cambio de otra cosa de valor.
Buscás un trabajo o que te den ese proyecto te interesa o vas por un ascenso, estás vendiendo; y cuando buscás una reunión con alguien (o una cita), también vendés.
La respuesta a la pregunta: ¿vender o no vender? —Es una: vendés, vendés y vendés.
Y sabés qué, tu marca personal y la comunicación hacen que ese intercambio de valor (venta) tenga más o menos fricción.
En síntesis, si perdés oportunidades, te falta reconocimiento, tu problema es de estrategia o por creer que no estás vendiendo.
PD: desarrollá una marca personal que te ayude a vender mejor.
PD2: información del modelo de marca personal Pbe©: acá (sigo sin espacio, pero cuando haya te aviso).
Fin.
Mariano.
