Te cuento algo, a los 9 años encontré una buena razón para conseguir mi primer trabajo. Fue así, me crié en una familia de comerciantes de clase media. Como estaba obsesionado con tener una playstation, mi papá me propuso que trabajara los domingos en el negocio familiar y así podría ahorrar. Entre mis tareas estaban: atender al público y ayudar con la apertura y el cierre del local (pinturería y ferretería). —Costó, pero con una razón y mucho trabajo, tuve mi premio.
La razón para conseguir mi segundo trabajo fue distinta. Lamentablemente después de la crisis del 2001, el mismo negocio familiar que me posibilitó tener una playstation desapareció, y fue un enorme desafío, no solo para mí sino para toda la familia. Durante un tiempo, junto a mi papá, trabajamos de pintores, hecho que me marcó profundamente. Si bien era trabajo, y me permitió darme gustos siendo un adolescente, todavía siento la intensidad de esos pensamientos. Cuento corto, en esos momentos se gestó la razón que me llevó a desarrollarme académica y profesionalmente. Nuevamente costó, pero con una razón y mucho trabajo, tuve mi premio.
Veinticinco años después, no sé qué hubiese pasado si las circunstancias hubieran sido distintas, pero sí sé que mis primeros dos trabajos formaron mi carácter y son parte de mi marca personal. También sé que dedicar tiempo a pensar y encontrar la razón correcta puede ser un combustible muy potente.
Porque una razón convierte la adversidad en un rival a vencer y no en un motivo de abandono, por eso, en lugar de pensar en excusas pensá en razones.
Como dijo Nietzsche: —Cuando se tiene un porqué se encuentra el cómo.
PD: desarrollá tu marca personal humana y científicamente. Y por razones profundas: Modelo Pbe©.
PD2: miércoles 22 de julio abro un espacio.
Fin.
Mariano.
