Mi curiosidad ilimitada me lleva a leer sobre temas muy variados. Antes no cambiaba de libro hasta que lo terminaba, hoy salto de uno a otro según las ganas que tengo en el día. Hoy estoy leyendo simultáneamente libros sobre: espiritualidad, religión, filosofía, psicología, management, negocios y una novela de Dostoievski.
En uno de los libros (sobre psicología cognitivo-conductual) rescaté una frase bárbara: —Te sentís de la manera que pensás.
Parece una frase new age, pero no lo es. El autor David D. Burns explica con muchísima claridad cómo nuestros pensamientos negativos y distorsionados nos sobrecargan y nos hacen sentir mal.
Me explico con un ejemplo: Hambre y Ganas (esta newsletter) le llega a unas 1300 personas a diario, la leen más de 400 personas, algunos la abren más adelante y otros (que elimino en las limpiezas mensuales) la abren poco o nunca lo abren.
Te cuento hechos concretos con cifras reales.
Ahora, si pusiera la atención exclusivamente en las personas que lo abren poco o nunca lo hacen, probablemente empezaría a dudar. Llegarían a mí pensamientos negativos y distorsionados, podría flagelarme con ideas como: —No sos lo suficientemente bueno. —El propósito que perseguís es absurdo. —Deberías ahorrar energía y abandonar este y el resto de tus proyectos. —Y seguir, seguir y seguir…
—¿Te imaginás? —Si esos pensamientos me acompañara a diario, no podría hacer lo que hago. Llevo en lo que va del año más de 220 correos escritos con mis manos y enviados (sin contar los que envío a los miembros de Círculos).
Y para poder hacerlo cuando dudo, recuerdo por qué lo hago: desarrollar conciencia, entender lo que no entiendo y compartirlo (quién sabe, en el proceso quizá le doy una mano a alguien).
Por cierto una newsletter diaria con más del 30% de apertura es bastante bueno.
No lo olvides: te sentís cómo pensás.
PD: una comunidad alineada con mi propósito: Círculos.
PD2: después de las 23:57 del sábado 15 de agosto, subo el precio.
Fin.
Mariano.
