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Si tenés dudas mejor alejate.  

Alguien me dijo una vez: —Hay dos tipos de personas, las que trabajan y las que viven de tu trabajo. 

En ese momento escuché con atención, tomé nota, pero realmente no entendí con claridad lo que me estaban queriendo decir. 

La frase esconde algo que hoy, con cuarenta años, no puedo ignorar. Hay gente que tiene buenas intenciones y gente que no.

Después de una determinada edad el trabajo ocupa un lugar importante en la vida (tanto por tiempo como por presencia). Ver con quién hacés negocios es fundamental.

Así como algunos de nosotros tiene una profunda vocación de servicio y en todo proyecto que se te convoca, al sumarte, no te guardás nada. Hay otro tipo de personas que siempre especulan, que miden hasta dónde dar, que hacen cálculos y constantemente ven cómo pueden sacar el máximo provecho para sí mismos.

Es retorcido, pero no darlo todo es parte del plan. Básicamente porque ven la vida como un juego de suma cero, donde lo que te sacan es lo que ganan y si vos ganás ellos pierden.

Agradezco a la vida por haberme dado las lecciones suficientes para detectarlos. Y también por haber aprendido cómo y qué priorizar. Porque estas personas te arrastran. El entramado con el que tejen sus acciones es el reflejo de cómo funciona su maquiavélico interior. 

Para mí, no hay nada como la conciencia tranquila, algo que este tipo de personas desconoce. Y sabés qué, así como una persona da lo que no tiene para sanar ante la enfermedad; no hay suma económica que compre la paz interior cuando no se la tiene. Por eso revisá las personas que te rodean hoy porque son tus problemas de mañana. 

Por eso, y si los tenés cerca, tomá distancia. Y si tenés dudas mejor alejate.

No hay mejor almohada que la conciencia tranquila.

PD: una comunidad que prioriza algunos valores por sobre otros: Círculos.

Fin.
Mariano.

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