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Escribí y conocete.

Siempre tuve ganas de escribir, pero no siempre tuve los huevos lo necesario para hacerlo. 

Una vez que sos padre algunas cosas cambian (no te digo esto para abrir un debate sobre los beneficios de la paternidad, ni para decirte lo escandalosamente malo que me parece que las personas que pueden decidan no experimentarlo). No tengo dudas de que el principal motivo por el que me lancé definitivamente a escribir es que soy padre.

Paternar tiene muchos beneficios, uno de los principales es que te hace crecer los huevos la valentía para cosas como crear un legado. 

Pero ojo, crear un legado no es el único beneficio de la escritura, también tiene otros. —¿Sabés cuáles son los principales? —Conocerte y entender qué te pasa. 

Y ahora sí, llegué adonde quería llegar. No te lo digo mal, pero conozco mucha gente que tiene estantes llenos de recetas y acumula cientos de horas de conversaciones con una IA, pero sigue sin descubrirse. Te lo digo por si te sentís identificado: empezá a escribir. 

—Hacelo preferentemente por la mañana. Si querés en papel, pero si no en la notebook (si elegís celular, también está bien). Empezá como quieras, pero una buena forma es: —Martes 29 de septiembre de 2026. Porque el contexto ayuda al cerebro. —Y si querés, también escribí: —Querido diario…

En fin, lo que quería decirte es que si te cuesta identificar qué y cómo te sentís, escribir es un descubrimiento bastante útil. Y te digo más: no necesitás que te lo diga yo, un gurú o una IA, la escritura lleva más de 5.000 años ayudando a la humanidad. 

Por eso: escribí y conocete.

PD: un espacio para conocerte con otros: Círculos.

Fin.
Mariano.

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