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¡Exitoso! –¿Qué es el éxito? | #23

–Contexto.

–Sentado en un nuevo restaurante que abrieron a pocas cuadras de mí casa. –Me digo, «Estoy como quiero estar» –En una pequeña terraza al aire libre, esperando mi almuerzo, disfrutando del calor del sol. –«Es un día hermoso» –No puedo evitar decirlo.

–Analizo y repito en voz baja lo que dije –«Estoy como quiero estar» –Me pregunto –¿Con qué me estoy comparando? –Me respondo pensativo –Me comparo con lo que observo, por ejemplo, en una mesa aledaña. Sin interiorizarme en el asunto, y con desconocimiento causa percibo una conversación muy focalizada en el dinero. Se mencionan cosas como: rendimiento de la inversión, riesgos, tasas –cuestiones que validan mí sospecha–. 

Mí mente, motivada por las cifras que llegan a mí oído –aún sin quererlo–, concluye automáticamente –«En términos materiales, deben de tener resueltas varias generaciones». Sin embargo, inmediatamente paro y pienso. –Vuelvo a mí y observo. A juzgar por el nivel de estrés que se maneja en la conversación –intensidad, tono, volumen, lenguaje no verbal–, también pareciera ser una vida… ¿Como decirlo? –Un tanto «difícil» de llevar. –No todo lo que brilla es oro.

Éste razonamiento me condujo al asunto que traigo entre mis pensamiento desde hace varios días. Tema sobre el cuál voy a reflexionar en este escrito. Ese tema es: «el éxito».

–¿Empezamos? 

Según su etimología, la palabra «éxito» proviene del latín «exitus», que significa «salida» o «fin». Siguiendo la lógica etimológica de la palabra podríamos concluir que una persona exitosa es una persona que llega a su fin, que está «realizada». Pero… ¿Será así? ¿«Realizada» según qué y para quién?

Bueno, es a partir de éstas primeras preguntas qué en nuestro escrito se pone en evidencia un asunto que no podemos ignorar, «el éxito tienen es una composición un tanto dicotómica entre lo subjetivo y lo objetivo». Es decir, el éxito para algunos podría no serlo para otros. Por ejemplo, en la breve descripción que acabo de realizar –sobre la mesa aledaña–. No percibo éxito, percibo una vida estresante y, quizá, un tanto vacía. –Pero bueno, esa es mí opinión y probablemente vos, al igual que otras tantas personas, podrían estar de acuerdo o no estarlo. Normal. Lo que pasa habitualmente cuando se trata de opiniones–.

Cuando pensamos en el «éxito objetivo», pensamos en aquel que puede medirse de alguna forma. Por ejemplo, ante el desafío de un examen, alumnos exitosos serán aquellos que saquen una nota superior. Los que no obtuvieron el éxito, aquellos que no alcanzan la aprobación o sacan notas inferiores. Es objetiva la medida de éxito, sin embargo, aún con dicha objetividad, nuevamente a la hora de apreciarlo –y hacer un juicio de valor–, reincidimos en «apreciaciones subjetivas». ¿Por qué? Porque, aún en una pequeña muestra como ser los alumnos en un aula, habrá quiénes consideren un éxito «aprobar» –aunque raspando sea–, y habrá otros que sólo considerarán un éxito las notas sobresalientes –cómo ser 9 o 10–. 

Más allá de qué, cómo venimos reflexionando, el éxito tiene una gran cuota interpretativa. No podemos ignorar el impacto del espíritu de época; que condiciona al éxito e incluso las evaluaciones subjetivas que hacemos de él. Nos guste o no, no se puede obviar que somos seres sociales.

En nuestra época –en el presente, hoy día o como te guste llamarlo–, algunas medidas de éxito han quedado en desuso y otras, están en su auge. Más vigentes que nunca. Si viajamos imaginariamente por unos minutos a la antigua Grecia, podemos coincidir en que el pensamiento filosófico y la retórica eran medidas de éxito y quién las poseía era exitoso. Aunque, quizá hoy las reflexiones filosóficas recobran cierta utilidad –producto del impacto tecnológico, cambia el debate público y privado sobre los skills más valorados–, hay otros estándares más influyentes como la «fama», el «dinero» o determinados «estilos de vida» –que aunque objetivamente sea debatible, sacan ventajas por sobre otros–.

Bueno, jugando y suponiendo que sea univariable y universal; en un mundo dónde el dinero es lo único que importa. Desde el punto de vista social el más exitoso será aquel que tenga más dinero, ¿no? En la práctica, las cosas funcionan diferente. Es tan compleja nuestra realidad que nuevamente nos acercamos, si poder evitarlo, al impacto de la subjetividad. Hoy día está tan mezclado y alterado todo que una misma mesa pueden convivir, al menos por un rato, personas que se auto–perciben exitosas en iguales o distintas áreas; sin ser reconocidos como tales, por el otro al que tienen en frente. Aun siendo –y sintiéndose exitoso–, se puede no ser validado e incluso tildado de fracasado ante la mirada de un otro. –¿Lo habías pensado?

Entonces, otra vez, ¿qué es el éxito? ¿El éxito es «tener» –poder, estatus, dinero, bienes, objetos, cosas en general–? ¿El éxito es «disfrutar» –del tiempo, la familia, experiencias, placeres–? ¿Es «existir» y sentirse vivo –abrazando cada una de las situaciones que te ofrece la vida sin importar su juicio de valoración, sea bueno o malo–? ¿El éxito es una combinación de «todo»? –Son preguntas que me surgen. No me atrevo a responderlas concluyentemente.

Personalmente reflexiono sobre el éxito y creo que el éxito está en los aspectos que te brindan un estado de plenitud sostenido –En oposición a lo efímero, momentáneo y superficial, de lo cuál, se necesita más y más para volver a vivir un mismo nivel de intensidad. –Como sucede con las mayorías de las cosas, el secreto entiendo que está en la «justa medida» –incluso «la dosis hace al veneno»–. Así somos de extraños los seres humanos, que aunque nuestra vida éste llena de «regalos», tendemos a infravalorar –o dejar de valorar–, aquello que tenemos en exceso.

¡Eso sí! Hasta qué está en riesgo o lo perdemos. Cuando ya no lo tenemos, nos damos cuenta de lo que realmente eran, ¡Regalos!

Para cerrar como de costumbre, te invito a reflexionar algunas cuestiones –¿Cuáles son para vos las medidas de éxito en la actualidad? ¿Cuáles son las tuyas? ¿Coinciden? ¿Estás valorando los «regalos» que te da la vida? ¿Reflexionaste algunas vez sobre como sería tu vida si perdieras esos «regalos»?

Y entonces… ¿Cómo percibís tu vida? ¿Tenés una vida exitosa?

Fin.


Reflexiones, todas las semanas desde el 20 de marzo de 2024.

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