A partir de la investigación que realizamos junto a Gastón Villamea para Snac Podcast, nos sumergimos en un tema apasionante que motiva el escrito de ésta semana.
La reflexión de hoy será sobre «Transhumanismo». Un movimiento cultural e intelectual que tiene como objetivo transformar la condición humana mediante la tecnología. Básicamente, impulsar una nueva etapa evolutiva, mejorando las capacidades fisiológicas y cognitivas de nuestra especie, homo sapiens. Esto incluye tratamiento de enfermedades y discapacidades, también agregar dispositivos en nuestro cuerpo para convertirnos en cyborgs –unión entre la cibernética y organismos– o humanoides.
Y si bien parece una conversación de la actualidad –o del futuro–, surge en los años los 50. Julián Huxley –Biólogo evolutivo y escritor– propuso el término transhumanismo para referirse a la perspectiva según la cual el ser humano debe mejorarse a sí mismo a través de la ciencia y la tecnología. El movimiento transhumanista tiene otros reconocidos destacados representantes. Uno de ellos Nick Bostrom, filósofo de la Universidad de Oxford, que escribió en 2003 el artículo sobre la posibilidad de que la humanidad esté dentro de una realidad simulada.
Menciona que hay probabilidades de que vivamos dentro de un ordenador de una civilización súperavanzada. Idea que aparece en la famosa película Matrix. ¿Te acordás? La épica escena en la que Morfeo le dice a Neo mostrándole dos píldoras –Tomás la píldora azul, la historia termina. Te despertás en tu cama. Tomas la píldora roja y te quedas en el País de las Maravillas. Te enseño lo profunda que es la madriguera del conejo. –Bueno, obviamente no puedo evitar preguntarte –¿Vos? ¿Qué píldora tomarías?
–Sigamos–
El pensamiento transhumanista sigue tres ejes principales. El primero, «el ser humano natural quedó obsoleto y tiene que ser mejorado con tecnología». Cómo dijo Osborne Wilson –biólogo, sociobiólogo, novelista, entre otras–, «El verdadero problema de la humanidad es que tenemos emociones del paleolítico, instituciones medievales y tecnología propia de un dios». El segundo eje, «conviene fusionar el ser posthumano y la máquina». Por último, «conviene superar […] el humanismo». La mortalidad humana es un rival a vencer y hallar al ser humano inmortal e incluso en la resurrección tecnológica de aquellos que han muerto. –¿Qué opinás? Tremendo, ¿no?
Pero para que podamos entenderlo mejor, veamos algunos ejemplos. ¿Qué sería volverse posthumano o transhumano? Por ejemplo, insertarnos nanoimplantes que potencien capacidades cognitivas –idiomas, áreas de especialidad, mayor sensibilidad o menos…–. Área en la cuál trabaja la empresa de Elon Musk, Neuralink. Además, los órganos Cibernéticos desarrollados mediante biotecnología que se integran en el cuerpo humano para mejorar la salud y la calidad de vida. Hay casos. Por ejemplo, Rob Spence, tiene una micro cámara en el ojo –«eyeborg»–, prótesis ocular, micro cámara. Moon Rivas, coreógrafa, se puso sensores sísmicos en los pies para sentir «los latidos de la tierra». Neil Harbisson, músico y artista, tiene una antena en la cabeza que le permite «oír los colores». Kevin Warwick, pionero en el mundo cyborg, se implantó 100 electrodos para desarrollar tecnología para personas con discapacidad.
Hoy por hoy, además, podemos considerar las implicancias de la Realidad Aumentada (AR), Inteligencia Artificial (IA), los robots Humanoides y, porque no, Humanoides Robots. –Me pregunto y te pregunto –¿Hasta que punto un humano robot pueden considerarse humano y hasta que punto un robot que incorpore material biológico puede considerarse robot? ¿Puede una persona alterada tecnológicamente seguir siendo considerada humana?
El transhumanismo plantea grandes debates éticos como, ¿Qué pasa con la desigualdad entre humanos y transhumanos? ¿Qué pasa con las posibilidades de acceso según nivel socio-económico? ¿Quién tiene dominio de mi ser «yo» o «la máquina»? ¿Cómo repercute todo esto en las dinámicas morales y religiosas?
Personalmente me inclino por apreciar, aprovechar y cuidar lo que a partir de nuestra propia naturaleza nos ha sido dado, ¿vos?
Fin.
Reflexiones, todas las semanas desde el 20 de marzo de 2024.
