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El final de un Ciclo. | #25

La propia coyuntura irrumpe y no me permite escribir sobre otro asunto que no sea sobre el cuál me dispongo a escribir en este momento. Nobleza obliga. En esta reflexión me costará un poco más que de costumbre tomar distancia, es más personal que de costumbre –sí, todavía más de lo habitual–. 

–¿Me acompañas? ¿Empezamos?

La etimología de la palabra «Ciclo» proviene del latín cyclus, a su vez deriva del griego antiguo κύκλος –kýklos–, significa «círculo» o «rueda». Según la RAE: «período de tiempo que acabado, se vuelve a contar de nuevo». –Me surge una primera pregunta –¿Qué significa llegar al «Final de un Ciclo»? Siento que finalizar un ciclo implica cerrar una o varias puertas, para tomar la manija y abrir otra. Darle «voz» a aquello que necesita ser dicho y no puede seguir callado. No aguanta el silencio. Como bien dice la definición de la RAE, al iniciar un nuevo ciclo «se vuelve a contar de nuevo».

No se donde estarás vos, en que fase del Ciclo. Personalmente, estoy llegando al final de un ciclo y uno nuevo se avecina. No elijo la palabra ciclo al azar, lo hago con convicción. Durante los últimos años transité momentos desafiantes, transformadores; en algunos aspectos más enriquecedores que otros. Sin lugar a dudas, algo tienen en común cada uno de estos desafíos, fueron expansivos. –¡Nada es gratis! –Me digo a mí mismo en voz alta. –Cada final de ciclo, acarrea dificultades. No son fáciles los finales, tampoco los comienzos.

Llenos de incertidumbre afloran los miedos e incomodidades. Lo cierto cuando abrimos una «nueva puerta» hay sentimientos encontrados, nos colmamos de emociones. De un lado están aquellas que motivan e inspiran y del otro, las que atemorizan y dan miedo.

–Sin poder hacerlo distinto rememoro otros ciclos de la vida. El movimiento entre lo que sucumbe y lo que nace–.

A nivel académico, finalizar el primario para iniciar el secundario, concluir el secundario y empezar la universidad. Completar una titulación de grado… Quizá. Iniciar y concluir los estudios de educación superior –en mí caso MBA maestría en dirección de empresas y actualmente un doctorado–. A nivel profesional un primer trabajo, un segundo… Y porque no varios en simultáneo.

También los ciclos ocurren en las relaciones. Sí, pasa también con los vínculos. Las complejas relaciones humanas. Quiénes somos afortunados nos enamoramos al menos una vez –recuerdo el primero como sí fuera ayer–. Aquellos «muy afortunados» una segunda. Quizá, sí sos una persona extremadamente afortunada, una tercera. Y porque no, una cuarta. Creo que el amar, está muy ligado a cuánto queramos exponernos al sufrimiento. Amar requiere mucho de nosotros. –Según C. S. Lewis «No hay inversión segura. Amar, de cualquier manera, es ser vulnerable. Basta con que amemos algo para que nuestro corazón, con seguridad, se retuerza y, posiblemente, se rompa. Si uno quiere estar seguro de mantenerlo intacto, no debe dar su corazón a nadie, ni siquiera a un animal. Hay que rodearlo cuidadosamente de caprichos y de pequeños lujos; evitar todo compromiso […]». –Durísimo, pero cierto. Aún así, sigo eligiendo exponerme–.

Si ya se, probablemente te preguntes, ¿a dónde quiero llegar con todo ésto? ¿No? ¿Por qué tantas divagaciones? –Bueno, es difícil para mí y me permito llegar a mí tiempo, hago lo mejor que puedo. Pero en fin…

«El anuncio» es que el último viernes de agosto finalicé un ciclo profesional. Dejé mí cargo como Director de Joy Group. Si bien abandoné mis funciones operativas, seguiré vinculado a la empresa como socio. Los motivos están explicados en ésta reflexión se trata del final de un ciclo. Cerrar unas puertas para abrir otras. Permitir que proyectos como #Reflexiones o Snac Podcast reciban un mayor nivel de atención. –Estoy agradecido a todo el equipo de Joy compartí mí estadía con grandes personas. Son muchos, todos y cada uno de ellos importantes a su manera. No me quedan más que palabras de agradecimiento, me llevo varios recuerdos conmigo.

¿Qué más decir…? Esto confirma el final de un ciclo, uno más grande. Mí espíritu emprendedor sigue intacto, pero ha cambiado. Muy probablemente nuevos proyectos surjan en el camino de un «Nuevo Ciclo» que comienza… Sin embargo, hoy es tiempo de «parar la pelota». Frenar por unos días, disfrutar junto a mí familia y amigos y cerrar.

–Para finalizar ésta reflexión me queda plantearte una pregunta, así no perdemos la costumbre. Se me ocurre la siguiente –¿Hay alguna puerta que tengas que cerrar para permitirte ingresar en un nuevo ciclo?

Fin.

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