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Fama sin alma. ¿Autenticidad? | #85

¿Querés ser auténtico? 

Conocete. 

Bueno, sin vueltas: si te conocés a fondo, encontrás algo único para dar. Todos tenemos algo: espacios donde brillás y también donde hacés sombra. 

Pero que distinto es buscar lo propio de adentro hacia afuera, que hacerlo de afuera hacia adentro. 

Me explico, si es de afuera hacia adentro, perdes energía, tiempo. Es un desperdicio para tan poco resultado. 

Vas probando, una y otra vez. Tiro al pichón, viviendo de lo ajeno. 

Sí, lo sé, en algún momento algo encontrás. 

Pero pensalo al revés, imaginá toda esa energía para vos, no para imitar a otros –sean influencers, artistas, celebrities, personajes de ficción y no ficción–. Sino, para vos. 

Todo ese tiempo destinado a Ser en lugar de actuar. 

A reforzar tu esencia, tu sangre, lo que sos. Con lo bueno y lo malo. Todo. 

Ya sé. Da miedo. 

Sé que esa voz a veces es demoledora. También la escucho. 

Para eso, te cuento algo. Quizá te sirve. 

Descubrí una técnica. No salió de un manual o receta o gurú. Llegué por experiencia propia. Y funcionó. 

Es así. Cuando aparezca la vocecita insoportable que te tira abajo. La que dice cosas como: 

—No servís para…

—Lo que estás haciendo es… 

—Nunca vas a… 

—No sos… 

Y así con muchas otras variantes. 

La ponés en su lugar. 

Imagina habitaciones. Con grandes áreas de tu vida: “Yo”, “Relaciones”, “Profesión”… Las que quieras. Son tus habitaciones.

Después, ponés esas frases tóxicas, en globos. Los comunes. Pero, en lugar de llenarlos con aire. Helio, para que queden flotando en la habitación.

Por ejemplo. En mi habitación del “Yo”, flotan globitos mala onda con frases como: “No sirvo para escribir”, “No soy buen padre”, etc. Cada tanto voy con una alfiler. —¡Pum!

Algunos vuelven aparecer. Otros no.

Lo importante es que en lugar de batallar. Seguís. Dejás los globos flotando. Y seguís haciendo. Porque la única forma de mejorar es haciendo. 

Lo sé. Personas con miedo te hicieron creer que sino lo hacés perfecto no sirve. Y sí. Por alguna razón crees que la única forma es hacerlo increíble. 

Lo entiendo. Está bien. Es genial cuando sale increíble. Pero, ¿sabés qué? 

En el mundo real son pocas las cosas increíbles. Y el mundo real no se queda quieto esperando lo increíble. El mundo real, sigue. Hace. 

Mejor hecho, que perfecto. 

Hacé lo que tiene que ver con vos. Lo tuyo. 

Dale un escenario a tu autenticidad. Una y otra vez. Hasta que sea increíble. Y sabés qué. Si no es increíble. No importa. Hacelo igual. —Sé vos.

Te cuento otra cosa. Es duro. Pero te lo cuento. 

Ser vos puede ser solitario. Pleno, pero solitario.

Ahora. Créeme. Hay cosas peores. 

Hace unos días ví una entrevista de un Youtuber famoso. Muy famoso.

Bueno. El tema es así. Este Youtuber creó un personaje. Se hizo famoso con ese personaje. De afuera hacia adentro. Fama. 

En el camino pasaron cosas. Algo salió mal. El personaje se comió a la persona. Sí. La deglutió. Perdió su identidad. Devorado por su propia creación, llegó al punto de no saber quién era. Ni siquiera podía estar solo. Siempre necesitaba estar acompañado –no hay que ser muy inteligente para saber por qué–. Famoso. Distanciado de él mismo. —Deprimido.

Bueno. El tema es así. 

Bloquearte tiene costo. No es gratis.

Vos elegís qué vida querés vivir. Y cómo querés vivirla. 

Yo cumplo. Hago mi parte y te recuerdo. 

La esencia de la autenticidad está en el autoconocimiento. Nadie puede tener más autenticidad que vos. Siendo vos.

Cuando sos vos. Sos real. Sos auténtico. 

Te invito a pensarlo.

Fin.


Reflexiones, todas las semanas desde el 20 de marzo de 2024.

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