Las intenciones son importantes.
Y personas con malas intenciones hubo, hay y habrá (ayer, hoy y mañana).
Por suerte (o trabajo) tanto vos como yo, contamos con ventajas evolutivas y horas de vuelo suficientes para detectar a esta gente. Igual no desaparecen, sino que mutan y se complejizan, esto confunde.
Personalmente entre reuniones con clientes (y potenciales), el podcast, charlas en eventos, docencia, y la vida, me vinculo con gran cantidad de personas.
No te voy a decir que no: me duelen las conversaciones en las que la desconfianza y los juicios previos hacen todo difícil.
Y en el terreno del marketing y la marca personal es peor, porque es una jungla con tierra fértil para personas con malas intenciones.
Vendehumo, gurús e influencers (que no influyen) buscan tu alma y billetera usando prácticas manipuladoras y detestables. Triste, pero el daño de pocos perjudica a muchos.
Mirá, hay cosas que parecen lo mismo, pero no lo son, por ese motivo, me voy a tomar el trabajo en este y los próximos mails de desenmascarar algunas prácticas que parecen obvias, pero no lo son.
Empecemos hoy y pongámosle un poco de racionalidad al asunto, ¿cómo detecto a esta gente?
Primera regla: promesa de resultados, a ver, es de manual y si bien todo speech comercial la incluye, debería llamarte la atención cuando dicen cosas como: multiplicá tus ventas x10, conseguí 100 llamados calificados por mes o bajá 20 kg en dos semanas.
Ningún profesional en su sano juicio puede prometerte esto, primero porque la realidad es muy compleja y segundo porque no sabe cuál es tu realidad.
PD: el miércoles abro una plaza para el modelo de marca personal: Modelo Pbe©.
PD2: por cierto, no es una trampa, según el momento del año tengo más o menos espacio para sumar procesos, y el miércoles termina un participante.
Fin.
Mariano.
