Hay una frase del filósofo griego Séneca que me encanta, dice: —No es que tengamos poco tiempo sino que lo desperdiciamos demasiado.
Como pasa con tantas cosas importantes, cuando profundizás la realidad es contraintuitiva.
Hoy vos y también yo, nos comportamos como si fuéramos a vivir para siempre. Corremos de un tema en la agenda tras otro, usamos el tiempo en cosas importantes (o al menos eso creemos) pero también lo perdemos en estupideces.
Pensalo, deberías ser mucho más tacaño con tu tiempo que con cualquier otra cosa, incluidos tus ingresos. En la práctica, te preocupás más por no malgastar tu plata que por tu tiempo. Y seguro, por más que duela aceptarlo, perdés varias horas por semana en estupideces.
Mirá, mientras escribo y con el objetivo de hacer mi propia autocrítica, revisé el tiempo que pasé en pantalla la última semana. Y sabés qué, por más que las usé principalmente por trabajo, no hay excusas. Entre Instagram, LinkedIn y Tiktok se fueron para no volver 7 horas de mi vida (y si incluyo Whatsapp, es casi al doble).
La parte mala (y dolorosa) es que me doy cuenta que desperdicié mucho más tiempo del que me gusta en cosas sin importancia. La parte buena, se divide en dos. Primero, si tengo algo importante que hacer ya sé dónde puedo recortar. Y segundo, desmitifiqué y aprendí: cuando digo “no tengo tiempo”, es porque no quiero hacerlo.
No tenés poco tiempo, desperdiciás demasiado.
PD: una comunidad que piensa y tiene autocrítica: Círculos.
Fin.
Mariano.
