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Si estás criticando demasiado preguntate qué no estás haciendo. 

Ayer te hablé de patrones que observo entre las personas a las que les va bien y las que no. Hoy te cuento otro más, es este: —Cuando estás estancado en la vida, no recibís críticas, las hacés.

No debería pasar pero pasa. Cuando estás queriendo hacerte un camino y conseguir algo importante en la vida, hay gente estancada que te cuestiona. Tus movimientos son un reflejo (bastante duro) de su inmovilidad. 

Pero si lo pensás, esto no se limita solo a lo que hacen otros. 

Al viajar en el tiempo con mis recuerdos, pienso en los momentos en los que más bloqueado estuve. No me enorgullece, pero era hater de las personas que estaban motivadas y ocupadas haciendo. —Un sabelotodo que exploraba los detalles más mínimos para preparar el sniper y disparar la bala de la crítica.

Pero por suerte aprendí. Y ojo, esto no implica que haya dejado de cuestionar lo que considero que no está bien (o que puede mejorar), pero sí que la calidad de la crítica es otra. 

Es innegable, a cualquier persona que le esté yendo bien, en alguna dimensión de la vida, algo debe saber y algo debe ver (o haber visto) que otros no. Entonces, aprendí que puede convivir la admiración con el juicio y pensamiento crítico para debatir los temas con buena leche. 

¡Ah! Y también desarrollé un sentido arácnido y detecto a los estancados que no tienen nada más importante que hacer en sus vidas que criticar a otros.

Conclusión: si estás criticando demasiado preguntate qué no estás haciendo.

PD: una comunidad que piensa críticamente, pero también admira: Círculos.

Fin.
Mariano.

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