—No podés competir con quien tiene esclavos.
Hace unos días en la comisión que dirijo de dinámica de los mercados, en el MBA de la UCA, tuvimos una charla con Carlos Regazzoni, probablemente una de las personas de nuestro país que más saben sobre cómo funciona la IA.
No tengo la capacidad ni el conocimiento técnico para transmitir la complejidad que Carlos comparte en cada una de sus charlas. Pero sí me quedé con esta idea que te voy a contar.
Carlos, citando a Bruce Mazlish, nos habló sobre la cuarta discontinuidad (cuando las reglas del juego anteriores ya no pueden explicar lo que pasa en la realidad). Básicamente es lo que estamos viviendo hoy con la IA, que cuestiona la centralidad de las capacidades intelectuales humanas (las tres anteriores fueron: Copérnico sacándonos del centro del universo; Darwin, del centro de la evolución; Freud, del control racional).
Como pasa con todo gran expositor, en la charla dejó ideas flotando que decantan con el tiempo. Hablando de las discontinuidades, dijo lo que te mencioné en la primera línea del correo. Si bien partió de un contexto que se enfrentaba en el siglo XV, hizo un paralelismo conceptual para invitarnos a reflexionar sobre el lugar que ocupamos en el entramado que se está gestando en el siglo XXI.
Cierro y te dejo dos preguntas: —¿La desigualdad está creciendo? Y, ¿tu libertad es una ilusión?
PD: una comunidad para pensar y repensarse: Círculos.
Fin.
Mariano.
