—Leerte es como estar charlando con vos.
Son las palabras que me dijo un miembro de Círculos en una reunión.
Si llevás tiempo acá ya lo sabés, pero si sos nuevo no.
Cada correo lo escribo yo. No lo hace una IA, ni un agente, ni un colaborador, los hago yo. Escribo por la mañana, después de mis rutinas de ejercicio y escribir manuscrito. Acompañado por un café armo uno o dos correos para Hambre y Ganas.
Te cuento esto porque el valor del contenido cae como la manzana de Newton.
No sé si lo pensaste, pero: —¿Qué te pasa cuando creés o sospechás que el contenido está hecho por IA? —Yo lo ignoro, no le dedico un segundo de atención.
Personalmente, creo que lo más importante de escribir un correo como el que estás leyendo no es el contenido en sí (de hecho, aunque sin alma, una IA hoy puede lograr un texto relativamente aceptable), lo importante está en la intención que hay detrás y cómo esa parte mía: humana, emotiva y real, conecta con vos.
Además, no es lo mismo tener un propósito que no tenerlo, y no es lo mismo dedicar tiempo bienintencionado que no hacerlo.
Los anticuerpos hacia el contenido artificial están haciendo lo suyo. Hay diferencias entre el valor de un producto genérico y el de uno artesanal, no es lo mismo entrar a un bazar que a una exposición.
Y retomando lo que me dijo el miembro de Círculos, intentá que en cada uno de tus entregables esté el valor de tu huella, porque es lo que hace la diferencia y llama la atención.
PD: el modelo 1:1 para desarrollar tu propia huella personal: Modelo Pbe©.
Fin.
Mariano.
