Hoy voy a realizar una reflexión diferente, tengo un puñado de ideas que vengo madurando, son pensamientos un tanto rebuscados –¡Sí! Un poco más que de costumbre–. Las últimas semanas estuve rumiando en torno a la «complejidad» humana –diferente de la IA, ¿no?–. Si bien tengo más dudas que certezas, paso a paso voy a hacer lo posible por arribar a una reflexión y compartírtela.
–¿Empezamos?
Por algún lado tengo que iniciar, mejor lo hago por el comienzo –Pienso y reflexiono –«Analizar la vida linealmente pareciera, por lo menos, precario e insuficiente».
–Se viene a mí cabeza un primer concepto –Pienso en el Ciclo de Vida ¿Escuchaste hablar alguna vez del concepto de «Ciclo de Vida»? Te lo cuento brevemente, el concepto de Ciclo de Vida –con sutiles diferencias– se utiliza para analizar personas, mercados, productos y servicios, entre otros. Nuestra historia y vida, recorre un ciclo que va desde el nacimiento hasta el final. Nacemos, crecemos, maduramos, envejecemos y bueno, lamentablemente en algún momento: morimos.
Ésta reflexión le da a nuestro imaginario una referencia un tanto lineal, de hecho, sí uno busca el gráfico de ciclo de vida, es representado con una línea –Comienza con la fase de «introducción», luego entra en la fase de «crecimiento», al alcanzar su punto máximo ingresa en la «madurez», se mantiene constante por un tiempo, luego en la fase de «declive», decrece y en algún momento encuentra su final, en el caso de los seres vivos: «la muerte» –Al menos por ahora la mortalidad, es algo así como una enfermedad incurable. Existen algunas ideas interesantes, como la del historiador y filósofo Noah Harari que en su libro «Homo Deus», explora la muerte como un problema técnico que en el futuro podría ser resuelto mediante ciencias de la tecnología y la salud–.
–Reflexiono y me pregunto –Pero… ¿La vida es lineal? Para mí, es más bien como… ¿Un espiral? –¡Sí! Me gusta, entremos –«El Caracter Espiralado de la vida», considero que nuestra vida es como un espiral, porque transcurre más allá de una mera linealidad. Gran parte de nuestro mundo «pareciera girar» en torno a cierta circularidad, pero distinta del círculo. Nuestros ciclos no son los mismos y nunca vuelven a ser iguales –como sí pasa al andar en círculos, en una ¡Calesita!–. Cambiamos nosotros y también lo hace los que están por fuera de nosotros; el exterior también cambia.
Nuestra naturaleza es un tanto «dinámica e inestable», ¿no? –Podríamos decir que por momentos –o etapas– vivimos «Espirales ascendentes» –historias que nos hacen crecer y evolucionar–, pero también «Espirales descendentes –historias en las que pareciera que retrocedemos, vamos hacia atrás e involucionamos–.
Este «camino» –más allá de la linealidad– incluye espiralidad y dinamismo, da por resultado una referencia «enmarañada» con algunos nudos –Si nos alejamos un poco, me pregunto y te pregunto –¿Cómo se vería? –Siento y pienso, que está mejor representado por un enorme: «Ovillo». Tiene un principio y un final, es espiralado, y como la vida misma: dinámica, no lineal y compleja.
–Sorry, todavía no terminé –Para complicarla un poquito más, quiero incluir en éste escrito la leyenda oriental del «hilo rojo». –¿La conoces? Tiene una película y todo–. Cuenta la leyenda, que un hilo rojo invisible conecta a las personas que están destinadas a encontrarse, el hilo rojo se puede estirar o contraer, pero no se puede romper.
–Bueno, ahora sí, casi termino.
Para finalizar mí reflexión, nuestro «Ciclo de Vida» es algo así como un «Gran Ovillo Rojo». La vida, al igual que los espirales, tiene «circularidad, dinamismo e inestabilidad» –por momentos nos expandimos, y en otros, nos contraemos–. En el camino nos conectamos con personas que estamos destinados a encontrar para «relacionarnos» –y, en algunos casos, no desvincularnos–. Por último, nos guste más o menos, tiene un recorrido con «principio y final» –aunque está repleto de matices e historias increíbles y dignas que contar–.
–Así somos los humanos, distintos de la máquina, ¿no? –Seres enmarañados, complejos, impredecibles y extraordinarios.
–Contame: ¿Te gusto mí referencia sobre el «Gran Ovillo Rojo»? No dudes en escribirme y si crees que a alguien le puede gustar compartilo, hasta la semana próxima.
Fin.
