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El lugar donde todo converge. | #26

Esta semana desde un punto de vista fue especial y atípica, desde otro similar y típica. Me propongo a iniciar esta reflexión con una idea en mente «todo está conectado, lo dinámico es como observamos». Gran parte de esta idea se la debo a mí colega y amigo Adrian Büchner. Su consejo, como todo buen consejo, quedó resonando en mí.

–¿Empezamos?

Repasemos dos conceptos sumamente interesantes, aparentemente contrapuestos, pero conectados, «Convergencia» y «Divergencia». La palabra «convergencia» proviene del latín convergens, está compuesto por el prefijo «con» que significa «junto». Por su parte, «divergencia» proviene del latín divergens, el prefijo «di» que significa separación o desviación. Por su parte «vergere» se refiere a «inclinarse o dirigirse». Entonces, según la etimología, «convergencia» implica «dirigirse hacia un punto común o mismo lugar» y «divergencia» «separarse en diferentes direcciones».

Como no podía ser de otra manera, se me vienen muchísimas ideas, frases y conceptos –Por iniciar, independientemente de las separaciones –Me pregunto –¿Todos los caminos conducen a Roma?

Desde el punto de vista de nuestra propia naturaleza, nuestra existencia tiene un final marcado. Los unos y los otros por el simple hecho de ser seres vivos y aún recordándolo con mayor o menor grado de conciencia, convergemos con certeza en un lugar. No podemos precisar cuando, pero va a suceder. –Sí, perdón. Vamos a morir. –Teorías científicas de la actualidad mencionan que el hombre de los 150 años, ya está entre nosotros. –Te podes preguntar –¿De verdad? –Sí, de verdad. Incluso tengo más. En la frontera João Pedro de Magalhães –biólogo molecular portugués especializado en envejecimiento y longevidad–, dice qué con los avances en biotecnología y genética, en el futuro podríamos llegar a vivir entre 1,000 y 20,000 años. –Un montón. Bueno, ya sea que sean 80, 100, 150 o 20.000 tiende a converger. Es cuestión de tiempo, ¿no?

Las cosas pueden ser divergentes, separadas pero luego convergen, se unen. No se si vos cocinas o habrás cocinado a mí me encanta hacerlo. Me gustan las cocciones largas y los sabores intensos. Los estofados, guisos y sopas. Cocino por horas. En general, la primera hora la uso para preparar los ingredientes. Corto cebolla blanca, morada y de verdeo, el puerro, los pimientos, el ajo y algunas hierbas aromáticas. Después, paso a sellar la carne –aunque no siempre la incluyo–. Una gran olla, cucharón de madera y aceite de oliva. Inicio la cocción de los vegetales, agrego sal, pimienta y otros condimentos –secretos–. Agrego líquidos e integro todos los elementos. Continúo la cocción revolviendo de forma intermitente durante varias horas. Al igual que sucede con la gastronomía, al observarlo aisladamente –por separado–, podría verse «divergente». Sin embargo, al recibir el plato en la mesa todo, absolutamente todo cobra sentido, «converge».

Al igual que sucede con la existencia de nuestra propia naturaleza y la cocina; nuestra vida como individuos por momentos –dependiendo del punto de observación–, puede ser caótica y divergente. Pero es en definitiva, convergente. Lo que es dinámico es el punto de observación. Si observamos nuestra vida y la repasamos –imagina por un momento que sos un pájaro que viaja a lo largo del tiempo–. Podés observar muchos eventos tu infancia, adolescencia, temprana adultez… Se ve como los puntos se unen, se conectan. Apuntan en alguna dirección, ¿no? ¿En la que estás hoy? Situaciones, personas, eventos, que desde lo vivencial se vivían y sentían abruptos, quizá algo extraños, pero… Honestamente, ¿tienen sentido?

–Pienso –Lo que varía y es dinámico es el punto de observación–. Desde la perspectiva del desarrollo evolutivo de la humanidad, el origen de nuestra especie es de hace entre 200 mil y 300 mil años. Es decir, nuestra existencia individual es una gota de agua en el océano, un grano de arena en el desierto, somos un pequeño punto, polvo de estrellas… –«Antes y después de mí un infinito» –una de mis frases, te la presto. –Ahora, desde otra perspectiva, en el preciso momento que das el primer bocado de esa comida especial, elaborada con mucha dedicación y atención. Lo que parecía caótico y desordenado ¿No parece tener sentido? –Esos, son los momentos vividos, humanos. Donde todo se vuelve… ¡Presente! Momentos donde nos sentimos verdaderamente vivos.

Así es la vida, en algún punto divergente. Aisladamente y por separado, vamos preparando ingredientes. Pero hoy al igual que ayer, estamos creando futuro. Un futuro Convergente.

Fin.

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