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¿Cómo pasamos al siguiente nivel? | #27

Esta semana te propongo recorrer una idea que vengo madurando desde hace meses, quizá años. En cierto sentido es una idea que se me presenta de forma abstracta y continúo buscando aquello que me ayuden a exponerla. Aún así, esta semana sin querer ser concluyente encontré una palabra –un concepto– que me permite expresar al menos una parte de esta idea. La palabra es: «Rizoma».

–Como cada semana te invito a reflexionar un poco, ¿vamos?

Según la etimología de la palabra, rizoma proviene del Griego antiguo y se traduce como «raíz» o «conjunto de raíces». El rizoma se diferencia de las raíces en las que pensamos habitualmente. Los rizomas crecen de forma horizontal y en la medida que se ramifican generan nuevas raíces y éstas dan lugar a «nodos» –puntos donde se desarrollan más raíces y brotes–. Este término fue utilizado también en la filosofía, tomado por Gilles Deleuze y Félix Guattari para describir modelos no jerárquicos, donde los elementos están interconectados y pueden influirse mutuamente –diferente de las estructuras tradicionales que siguen un cierto orden jerárquico–.

–Imagino que empezarás a detectar porque me resulta interesante este concepto. –Mientras escribo vienen a mí múltiples preguntas, me quedo con una que me permite avanzar en la reflexión –Las «personas» al trabajar en equipo, ¿nos conectamos por algún tipo de raíz o raíces invisibles a los ojos?

–Lo pienso y lo sigo pensando, recuerdo algunas vivencias. –Recurrentemente, la vida me obsequia el regalo de compartir espacio con personas que manejan un nivel de «energía» distinto, a mí entender «excepcional». Se trata de un tipo de «energía», «vibración», «ganas», no se como llamarlo pero esta ahí. Contagia, motiva. Es esa energía que «impulsa a ir hacia adelante» y ayuda a ponerse de pie en los momentos difíciles. Te tracciona e invita a que vos también, impulses a los otros. Te hace sentir especial, que estás para más, para algo más grande.

Las personas somos «cuerpo», lo animal, fisiológico y biológico –la parte primate «homo»–. También somos «conciencia», lo evolucionado y pensante –«sapiens»–. –A mí entender hay un nivel de conciencia en el que se producen conexiones profundas y potentes. Como sucede con el rizoma, cuando una o varias personas del equipo «brillan» contagian al resto. Hacen que los demás «se activen», levantan al equipo y juegan en un «nivel de conciencia superior». –Mí imaginación se dispara un poco más –Si lo tuviese que poner en términos visuales, lo percibo como un viaje aéreo nocturno. –Vas mirando por la ventanilla. Observas la oscuridad de una zona rural despoblada… De repente, visualizá una «ciudad iluminada». Pueden verse los contrastes con bastante nitidez. Algunos «nodos» están más iluminados que otros. Sí, así imagino que se verían las conciencias si éstas fuesen visibles.

–Reflexiono, profundizo en la idea, me surgen nuevas y mejores preguntas –¿Cómo podemos lograr que las conciencias vibren en un nivel superior ? –¡Más arriba!–.

–Siento, pienso y creo –no digo que sea así, pero es lo que siento, pienso y creo–, transitamos épocas difíciles, hay ruptura y transición. Actualmente, convivimos varias generaciones. Algunas tenemos la responsabilidad –quizá la obligación moral– de ser una «generación puente». Debemos elevar el nivel de conciencia y conectar los «nodos». Pero, para que mentirnos nos está costando un montón, se nos están escurriendo los aspectos verdaderamente humanos. Asimismo, pareciera que se terminaron los grandes sueños, es pequeña la porción de la humanidad que está interesada y motivada –¡hambrienta!–, en ir por causas más grandes –Un ejemplo es el ITER. Un experimento científico de gran escala que intenta producir un plasma de fusión. Sí sale bien, garantizaría energía prácticamente ilimitada–. ¡Chapó! Me saco el sombrero por las personas de las ciencias y otras campos que todavía persiguen grandes ideas y grandes sueños.

No puedo evitar seguir pensando, me pregunto –Por más que sea a pequeña escala, ¿no podemos hacerlo un poco mejor? Acaso, ¿no tenemos la capacidad de perseguir sueños más grandes y menos transaccionales? ¿Qué nos permitan «iluminarnos» –brillar– e «iluminar» al resto? ¿Qué nos ayuden a «formar un gran rizoma» y avanzar al siguiente «nivel humano» –en lugar del de consumo–?

–Para cerrar, como de costumbre te dejo una pregunta incisiva –¿Cómo podés mejorarle la vida a las personas que están a tu alrededor? –Pensalo en términos de la especie o más pequeño, con el que tenés al lado. En cierta forma esto es sólo un escrito, un recordatorio tanto para mí, como para vos. Sigamos reflexionando.

Fin.

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