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Autocuidado. El arte de cuidarse. | #82

¿Te cuidás lo suficiente?

Bueno el tema así, ña reflexión de esta semana es sobre autocuidado.

Me acuerdo cuando fumaba, cuando empecé era adolescente. Y en cierta forma fumar era rebeldía, absurdo, pero rebeldía. Y para parecer más grande. También absurdo. Pero me sentía más grande.

El humo durante muchos años representó lo no dicho, más allá de las cuestiones químicas y la nicotina. Maldita nicotina. El humo que entraba, eran palabras no expresadas, lo que callaba.

Fue una relación tóxica, con muchos idas y vueltas: dejé, volví, dejé, volví y así, varias veces. 

Ya sabés: tóxico. 

Hoy, llevo años sin fumar. —Iba a decir suerte, pero no fue suerte. Porque trabajé muchísimo para dejar. 

Lo dejé, pero… bueno. Cuidarse no se reduce a lo físico, o a lo evidente.

Con el cigarrillo, es obvio, es malísimo, validado científica y médicamente. Hace mal, punto.

Es así, todos tenemos batallas. 

Entre las personas, los comportamientos tóxicos se repiten.

Y las batallas, se repiten. 

Cigarrillo, alcohol, drogas, juego, comida, compras, redes sociales, vínculos y personas… —Sí, personas. 

Las relaciones tienen un impacto profundo en nuestra confianza y cuidado.

Somos seres gregarios, sociales, nuestra tribu es importante.

Pero para, antes, vuelvo. —Volvamos, los límites son importantes. 

Porque cuidarse se trata de poner límites. 

Y tus límites dependen de vos, de lo que buscás, de lo que estás dispuesto a tolerar y de lo que no. 

Y también los límites cambian, evolucionan a lo largo del tiempo. Como vos. 

Pero, a lo que voy es: no podés mirar para otro lado, tus límites son tuyos y cruzarlos no es gratis. 

Fallarte tiene consecuencias, impacta en tu salud mental. Y cada vez que decidís cruzar tus límites, vas contra vos. Por eso cuidarte, depende de vos.

Bueno, vos sos vos, yo soy yo, somos quienes somos, con nuestras batallas.

Pero es importante, porque conocerte es importante. 

Y una vez que te conoces, aceptarte es importante. —Aceptarte, cuidarte. —Sí: autocuidado.

Más energía para lo que tiene que ver con vos. 

Menos, en traicionar tus límites. 

Más para aceptarte y rodearte de quienes te aceptan, menos para forzar cambios inalcanzables por otros.

Las personas que resuenan con vos. Se acercan. 

Hace unos días conversé con una ex alumna. Una charla interesante sobre trabajo, vínculos y relaciones. En medio de la charla, y sin pensarlo demasiado, le dije: “Con los años, lo bueno y lo malo, se potencia.”. 

Me quedé pensando. Me resonó. Y es así.

No solo que somos quiénes somos. Sino que nos potenciamos con el tiempo. Con lo bueno y lo malo.

En fin. El tema es así. 

Vos tenés que conocer tus límites. Y marcarlos. Hasta dónde sí. Y hasta dónde no. Qué vas a permitir y qué no.

Cuidarte va más allá de lo que los demás digan. O hagan. Tiene que ver con vos. No con ellos. O ellas. 

Con vos.

Con quien te relacionás. Los grupos en los que participás. Las personas de las que te rodeás. A quién decidís mantener cerca y a quién lejos.

Sos vos. No el resto. Vos.

¡Ojo! A no confundir el mensaje. Tiene capas.

No me refiero a bajarte. A ser tibio y no comprometerte con nada. O nadie. No. No es eso. Los problemas llegan. Tarde o temprano. Llegan. Pero las personas, relaciones, grupos, tribus, que elegís hoy. Son los problemas que vas a tener mañana. 

No todo es para todos. No todo merece tu atención. Quien no te cuida y valora no merece tu compañía.

Te regalo una frase: “No me quemo por sostener a otros.”.

Menos sino vale la pena.

La vida es una. Y corta. La energía finita. 

Más vale moverse rápido. Cuidarse.

Fin. 


Reflexiones, todas las semanas desde el 20 de marzo de 2024.

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