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Armas contra los malos.

Le dije a mi psicóloga: —Soy optimista, confío en el desarrollo y creo en la gente. —Ella asintió y me dijo: —Sí, pero sabés que hay gente jodida, ¿no? —La miré, me reí y respondí: —Sí, claro. Sé que a veces confío demasiado, pero también es lo que me ayuda a conocer personas increíbles.

Entre las personas “normales”, hay psicópatas y también cínicos.

Los primeros son difíciles de detectar. Ante la duda, confiá en tus instintos. —A mí me funcionó pedirles que hagan algo que no los favorezca. Es muy difícil que se muevan en contra de sus intereses.

Los cínicos, en cambio, son fáciles de detectar. Opinan, critican y cuestionan. Molestan como un pedazo de comida atrapado en la muela.

Si tenés algún cínico que frena tu progreso o el de tu equipo y no podés sacártelo de encima, te comparto un arma (me la compartió un miembro de Círculos).

Esperá a que se te acerquen con el cinismo que les sale como espuma por la boca y deciles: —En lugar de decirme lo que no, ¿por qué no me decís lo que harías y cómo lo harías vos? —Los mantiene ocupados o callados.

PD: armas contra los malos, que te acercan a los buenos.

PD2: un espacio de confianza y personas increíbles: Círculos.

Fin.
Mariano.

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