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Acedia. | Reflexiones #107

El lenguaje te ayuda a entender.

Le ponés nombre a las cosas y te comunicás con otros porque así sacás los supuestos de tu cabeza y creás realidades compartidas. 

O no. 

Me explico. 

Hay personas que están cerca de la realidad y otras lejos.

Vos (yo y todos) vivimos con narrativas y sesgos, pero sabés qué, hay personas que sostiene sus vidas con historias desconectadas.

De alguna forma, esas historias desconectadas les ayudan a disminuir el dolor (por lo menos a corto plazo).

Son pocas las personas dispuestas a pagar el precio de acercarse a la verdad, porque necesitás exponerte, esforzarte y sufrir.

Sí, tirar abajo esas historias tiene un precio.

Pensalo. 

Hoy vivís entre posibilidades, entretenimiento y cansancio, la energía y la motivación para la verdad es baja.

Hagamos una prueba: 

Entre el esfuerzo y desgaste cognitivo para tirar abajo una historia y el entretenimiento en la palma de tu mano (scrolling infinito), ¿qué elegís?

Bueno, esa mezcla entre falta de interés y ganas, tiene nombre, se llama: desidia.

Pero no es el único problema que tenés, porque nuestra época está atravesada por el vacío espiritual. 

La falta de sentido más allá de lo inmediato. 

Si lo pensás, gran parte de tu imaginación está reducida al: “¿Y ahora qué hago?”. 

El bucle es absurdo y continuo: desidia, cumplimiento mínimo y gratificación instantánea.

A ver, las alarmas suenan pero pocos despiertan.

Y es loco porque al mismo tiempo, nunca estuviste tan cerca ni tuviste tantos recursos para lograr algo diferente.

(¿Lo pensaste? Con una parte del presupuesto de la industria de la guerra y del entretenimiento, se podría dignificar la vida de cientos de millones de personas).

Hay que decirlo, estamos ocupados luchando guerras de espadas.

Retomo el inicio de la reflexión: el lenguaje te ayuda a entender.

La desidia acompañada de vacío espiritual también tiene nombre, se llama: acedia.

—“Almas agotadas que perdieron sentido”

Ponerle nombre a las cosas te ayuda a verlo, verlo a atenderlo, atenderlo a trabajarlo, trabajarlo te da la posibilidad de cambiarlo.

¿Por qué lo harías?

Si no, ¿cómo vas a desarmar el ciclo de desidia, cumplimiento mínimo, gratificación instantánea y vacío espiritual? 

—(Acedia).

PD: ¿Ya empezaste a ponerle nombre a las cosas?

Fin.
Mariano.


Reflexiones, cada semana desde el 20 de marzo de 2024.

¿Te gustó? Decimelo. Hasta la próxima reflexión. Gracias.

Mariano.

Leé más de lo que escribo: Reflexiones: acá; y, Hambre y Ganas: acá.

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