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Costo. | Reflexiones #108

Imaginate esta situación increíble: ¡lo lograste!

Pensalo en grande, lo que sea que quieras. 

Vos (yo y todos) podemos crear esas imágenes en la cabeza, nos ayuda a motivarnos.

Pero sabés qué: malas noticias, no sos tan hábil para imaginar el costo que tenés que pagar.

Te cuento algo. 

Mi vida es un experimento, durante los últimos años me puse a prueba de formas impensadas porque necesitaba hacerlo. 

Me distancié de personas y rituales sociales, puse a prueba mi capacidad mental y física con abstinencias de todo tipo, desafié mi voluntad y decidí llevarle la contra a la mayoría. 

Vivo mi vida con mis reglas pero no es gratis, tiene costos.

No es fácil enfrentar al chimpancé que llevo adentro. Ni sostenerme todos los días (por años): entrenando, leyendo y escribiendo con la absurda creencia de que tengo que hacerlo. Tampoco es fácil silenciar el ruido y encontrar lo que hay ahí. No es fácil decir no, ni enfrentar la crudeza y el castigo interno por decir sí a lo que era no. Tampoco lo fue tomar distancia de lo que creía mío, ni aceptar que ya no lo es. 

¿Para qué hago lo que hago? 

Yo persigo un beneficio que para mí es muy importante: alinearme con quien soy.

Vivimos en un mundo en el que los faros están distorsionados, se persiguen imágenes externas sin dimensionar los costos a pagar (desde el Lobo de Wall Street hasta la reina de la belleza).

Desde el abuso de sustancias para enfrentar la ansiedad, la presión y las ganas de saltar por un balcón, hasta la triste escena de encontrar un hijo adulto sin saber cómo ni cuándo pasó.

La curaduría humana invisibiliza los aspectos reales de la vida y el peso del plástico y maquillaje olvida su propia cara.

Mentirse no es gratis, tiene costo. 

La vida es bella y también horrible, pero aceptarlo es parte de la belleza. 

Lo que sea que estés esquivando te va a buscar una y otra vez hasta encontrarte. Pide despacio y después bruscamente. 

Es interesante cuando lo enfrentás, porque más allá de los costos lógicos de hacerlo, las cosas horribles son menos horribles de lo que imaginabas.

Una vida plena tiene diversión, alegría y amor, pero también aburrimiento, tristeza y duelo. Tiene fuerza pero también debilidad, tiene vida pero también enfermedad y muerte.

No te voy a decir lo que tenés que hacer, no soy quien para hacerlo ni tampoco me considero capacitado. Como te dije, soy un simple mortal que hace experimentos y se busca todos los días a sí mismo.

Sí quería hablarte de los costos, porque diariamente veo escenas que me conmueven.

Ayer mismo me encontré con una persona fragmentada, que vive en dos mundos: uno digital y otro analógico. Dos identidades que persiguen un ideal de belleza absurdo y desproporcionado. Y la distancia entre quién muestra y quién es, es una fábrica de dolor.

En fin, te cuento mis costos y los que sé que están pagando personas que persiguen imágenes distorsionadas. 

Dicho esto: 

Viví tu propia aventura, pero preguntate: ¿qué costo vas a pagar?

Fin.
Mariano.


Reflexiones, cada semana desde el 20 de marzo de 2024.

¿Te gustó? Decimelo. Hasta la próxima reflexión. Gracias.

Mariano.

Leé más de lo que escribo: Reflexiones: acá; y, Hambre y Ganas: acá.

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