Te cuento algo.1
En la semana charlamos en el podcast con Sergio y Ciro, dos personas que más allá de sus logros profesionales tienen una capacidad analítica diferente.
Son de esas personas con las que hablás y te llevas algo para pensar.
Bueno.
Voy al punto.
En un momento de la conversación (que fue sobre coyuntura de negocios, incertidumbre, planificación, IA y la vida), surgió una frase que me quedó resonando.
Palabras más, palabras menos.
Ciro dijo: —Planificar a largo plazo se volvió una expresión de deseo.
Pero.
Pará.
(Un comentario. De planificación no voy a hablar, para eso está la entrevista, abajo te cuento).
Sigamos.
Lo que me quedó resonando fue la parte de expresión de deseo.
Y estuve pensando en eso.
Primero.
Miré a mi alrededor, miré mi espacio (escritorio, silla, notebook, micrófono, auriculares…), miré por la ventana (edificios, casas, autos…). ¡Miré!
Segundo.
No pude evitar preguntarme: —¿Todo lo que me rodea es una expresión de deseo?
A ver, me explico.
(Si sos terraplanista o algo parecido y no crees en la teoría de la evolución, lo siento).
Somos monos con ideas, incluso a veces, más monos que ideas.
Entonces.
Lo que nos separa y diferencia de otros seres vivos (conocidos) es justamente nuestra capacidad de imaginar y poner en acción nuestros deseos.
Porque. Para que yo esté sentado en esta silla primero alguien lo soñó y pensó como poner en movimiento todo lo necesario para hacerlo realidad.
A ver. Mirá a tu alrededor.
Pero.
Andá al origen de las cosas, no están ahí porque sí.
Alguien las imaginó.
Son la expresión del deseo de alguien más.
Y a veces el resultado de una confrontación, o un encuentro de expresiones de deseo.
Pensalo así, ¿cuántos imposibles se volvieron posibles a partir de expresiones de deseo?
El deseo es el motor de la evolución.
Mirá hoy.
Sí, hoy mismo.
Estamos viviendo una época de materialización constante de expresiones de deseo. Con la inteligencia artificial, robótica, avances sin precedentes en ciencia, salud, genética, energía y tecnología.
Sabés qué.
El presente es un momento increíble para quienes sueñan y ponen en acción esos deseos.
Bueno. Sí, está bien. No me malentiendas.
También es un momento difícil, incómodo. De reinvención.
Pero eso no es nuevo.
Personalmente, no es la primera vez que tengo que reinventarme y poner en acción nuevamente mis expresiones de deseos.
Pero. Más allá de que no todo sale como lo imagino, sí estoy seguro que si no usara mi imaginación y expresara mis deseos seguiría en el mismo lugar (o casi) que en la adolescencia.
Y pasa. Incluso más de lo que me gusta.
Alrededor está lleno de personas que por diferentes motivos perdieron la capacidad de soñar.
Tampoco te voy a decir que es fácil. No lo es.
Es difícil soñar, y es difícil poner en acción. Y sobre todo: sostener.
Pero.
Aun así te invito a que sueñes, y sobre todo que lo hagas.
Porque sabés qué.
Soñar (y hacerlo en grande), te impulsa.
Al final.
¿Qué es la vida sino una expresión y manifestación constante de deseos?
Fin.
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PD 2: la entrevista con Sergio y Ciro disponible el 16 de enero, la podés ver acá: https://www.youtube.com/@SnacPodcast
Reflexiones, cada semana desde el 20 de marzo de 2024.
Hasta la próxima reflexión, seguro. Gracias.
Mariano.
