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Hablate pero no seas absurdo.

El autor Daniel Pink hizo popular el “autodiálogo interrogativo” (en su libro To Sell Is Human). Es interesante porque a diferencia del optimismo absurdo que inunda Instagram y TikTok, él propone algo distinto. 

Si leés esta newsletter no creo que seas así, pero bueno, perdón por decírtelo: disparar frases positivas al universo no hace que tus deseos se hagan realidad. Si querés que las cosas pasen, tenés que hacer y cuanto mejor seas haciendo más resultados vas a tener.

Lo que sí está científicamente comprobado es que la calidad de las conversaciones que tenemos condiciona nuestra forma de ver el mundo. Por eso, y retomando lo anterior, el autodiálogo interrogativo es una forma para mejorar tus acciones. 

Por ejemplo: vamos a suponer que querés vender más en tu negocio, conseguir un ascenso o una cita con alguien. Lo que sea que quieras. Decirte “puedo hacerlo” y repetirlo todas las mañanas hasta el cansancio después de lavarte los dientes, es absurdo. En cambio, lo que sí podés hacer es preguntarte: —¿Cómo puedo hacerlo? 

¿Ves la diferencia? De un lado el autodiálogo absurdo y del otro el autodiálogo interrogativo. Uno te lleva derechito a la frustración y el otro te invita a reflexionar para encontrar los caminos que te permitan hacer realidad eso que querés. 

Qué importantes que son las conversaciones que tenemos, con nosotros mismos y con otros.

PD: si buscás conversaciones con personas interesantes en lugar del autodiálogo absurdo, podés hacerlo acá: Círculos.

PD2: hasta el sábado 15 de agosto a las 23:57 mantengo el precio, después sube. 

PD3: hablate pero no seas absurdo.

Fin.
Mariano.

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