Te digo algo: —Hacer cansa más que juzgar.
Vivís rodeado de personas con opiniones que tienen algo que decir sobre todo o casi todo. Comparadas con ellas, las personas que se dedican a hacer son menos.
Los que hacen juzgan menos, ¿sabés por qué? Tiene una explicación bastante sencilla. Salir de la zona de confort es difícil. Cuando salís y enfrentás los desafíos, te cansás. Cuando estás cansado, las ganas de opinar bajan. Y la energía te la guardás porque mañana tenés que seguir haciendo.
En el extremo algunos son jueces de la vida, van de acá para allá señalando todo lo que observan. En general nada les parece lo suficientemente bueno. Y como es de esperar, reservan su propia acción en un búnker inviolable y a prueba de todo. Llenos de excusas, nunca encuentran buen momento para hacer. Porque si hacen, podrían no tolerar ni siquiera su propio juicio.
Mirá, no sé si sos de los que pasan más tiempo juzgando o haciendo.
Si sos de los que hacen, seguí haciendo porque la única forma de mejorar es enfrentarte a tu incompetencia.
Y si sos de los que juzgan, cuando notes que dedicás mucho tiempo a hablar de otros (sobre todo de los que hacen), preguntate si hay algo que deberías hacer y no estás haciendo.
Y hacé. Porque hacer cansa más que juzgar.
PD: desarrollá tu marca personal humana y científicamente: Modelo Pbe©.
PD2: por ahora sin espacios, te aviso cuando abra otro.
Fin.
Mariano.
