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Hacer y sostener. 

En mi humilde pero demostrable experiencia (es absurdo sentirse impostor en un mundo lleno de especialistas en humo), una de las cosas más importantes para lograr algo en la vida es: —Hacer y sostener.

Salvo que seas un dotado (no sé vos, yo conozco pocos), todo se construye con hábitos. 

Básicamente: hacer, revisar, corregir y seguir haciendo. Lo de corregir es importante. No quiero sonar cliché, pero parafraseando a mi amigo Albert: es absurdo esperar resultados distintos si hacés siempre lo mismo. Entonces hacer es importante, pero revisar también. 

Lo que es imposible es volverte bueno en algo sin hacer nada. Y lo mismo pasa con una de las peores rutinas del hombre moderno: el ciclo infinito de empezar y dejar.

Sabés qué, son muchas personas que critican a los que tienen lo necesario para hacer y sostener, pero pocas son las que lo hacen. 

Y hacer es difícil por varios motivos: 

Primero, porque las cosas no salen según el plan. Transitar el doloroso camino entre expectativa y realidad es duro. Después, hay que enfrentarse a eso que te devolvió la realidad. Muchos abandonan porque no llegan a superarlo. Y otro tema, también doloroso, es el escrutinio interno y el escrutinio público (real o imaginado). Si podés llegar a hacer un pacto interno en el que encontrás la forma de seguir haciendo, sabiendo que tarde o temprano vas a mejorar, es mágico. Una verdadera inyección de motivación. 

Mirá, si sostenés el hacer, revisar y corregir, es imposible no mejorar. 

El otro día leí una frase que decía: —La diferencia entre alguien que se odia a sí mismo y un escritor es pasar horas escribiendo.

PD: hoy es el día 252 del año, podría hacerlo una IA, pero elijo hacerlo yo porque tiene alma: mail número 252. —Hacer y sostener.

PD2: una comunidad que nace del hacer y sostener: Círculos.

Fin.
Mariano.

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