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¡Humanidad! | Reflexiones #117

Llevo varios días pensando en si tengo que tomar una posición o puedo esperar. 

Por un lado está lo que leo, veo y escucho, y por otro lo que me dice mi intuición.

Estoy entre el hype de los fanáticos y el miedo de los talentos que no tienen las herramientas para adaptarse tan rápido. 

Hace unas semanas el Papa León XIV publicó la encíclica Magnifica Humanitas, la carta que envió a Obispos y fieles tuvo una repercusión enorme, habla sobre la humanidad en la era de la IA, y plantea una conversación moral sobre la tecnología y su adopción. 

En lo personal, más allá de considerarme espiritual pero no religioso, después de leer el contenido de la encíclica, empecé a sentir una profunda necesidad de elegir una posición ética e invitar a mis círculos a que hagan lo mismo.

Después de reflexionar sostenidamente, pensé que la IA y sus derivados no son la solución a los problemas de la humanidad. Y verlo así es un error en sí mismo porque nos vuelve muy permisivos. Mirá, por ahora, nunca dejamos de ser las personas las que decidimos sobre las tecnologías, personas con sesgos e incapacidades. 

Me explico: 

La historia se repite cada vez en períodos más cortos de tiempo. Hace dos décadas las redes sociales se expandieron como la plaza pública donde la humanidad iba a resolver los problemas e injusticias que hay en el mundo, pero terminaron convirtiéndose en máquinas tragamonedas donde tu tiempo y el mío, son el medio de intercambio para tener dopamina.

Con la incorporación masiva de la IA la historia se repite, las intenciones iniciales fueron súper optimistas, pero día tras día cuando el proceso se acelera, empieza a verse un futuro cada vez más sombrío que luminoso.

Hoy el mapa de calor global está al límite, las superpotencias usan los avances tecnológicos más para destruir que para construir, y la concentración del poder, capital, infraestructura y narrativa, queda en manos de privados, más específicamente de unos pocos líderes tecnológicos.

No es lo mismo usar tecnología a que te use. 

Hace unas semanas se viralizó un video que muestra a trabajadores en India con una cámara tipo vincha filmando cada movimiento de su trabajo. Esto intensificó el debate sobre el rol de las personas en el futuro.

Honestamente, yo no adhiero a un propósito transhumanista donde la humanidad se reduce a ser un insumo formativo de la máquina. Tampoco comparto que el poder se concentre en pocas manos, la historia está sobrada de estos ejemplos y nunca fue bien.

La conversación es ética, no tecnológica. 

No se trata de IA sí o IA no, se trata de que las personas tenemos demasiados sesgos, y una capacidad muy limitada para darnos cuenta cómo nos enterramos en el pozo que nosotros mismos cavamos. 

Si viajás en el tiempo, el primer uso de la energía nuclear dejó huellas muy profundas y una lección que con la partida de las últimas generaciones parece que quedó en el olvido. Tristemente, la historia empieza a repetirse. 

Me pregunto: 

¿Es correcto que el destino de la humanidad se concentre en pocas manos, y que concentran el poder, capital, infraestructura y narrativa?

Para estas personas, incluso con buenas intenciones, ¿somos un fin en sí mismo o un insumo para entrenar su maquinaria?

Revisé con mis sesgos y encontré algunas cosas:

Bill Gates planteó que los humanos no serán necesarios para la mayoría de las cosas. —Dario Amodei, dijo: —“La IA podría llevar el desempleo al 10-20% en uno a cinco años.” —Elon Musk: —”Llegará un momento en que ningún trabajo será necesario, la IA podrá hacer todo.”

Más simple, ¿los líderes tecnológicos están a favor de poner en el centro a la humanidad? —Y si es así: ¿qué propuesta hay para mitigar los riesgos del camino que ellos mismos promocionan? 

Porque al parecer ven venir mucho sufrimiento, pero no veo propuestas concretas que pongan a las personas en el centro. Y cuando leo la encíclica, me pregunto real y profundamente, ¿quiénes están a favor de la humanidad y quiénes en contra? 

Y es todo esto lo que me lleva a pensar si llegó la hora de elegir una posición ética más marcada, y sí. Creo que llegó la hora de trabajar conjunta y activamente en crear alternativas que mitiguen los daños ignorados o, por lo menos, prepararnos para disminuir el sufrimiento inminente. 

¿Vos decidiste qué posición vas a tomar sobre lo que está pasando afuera, y definitivamente, adentro tuyo? El futuro no puede serte indiferente.

Fin.
Mariano.

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