La novedad te emociona.
Un nuevo smartphone, proyecto, viaje. Una nueva película o ese show que tanto te gusta. Tomar contacto con eso que querés y deseás, te da energía y esperanza.
No tengo bien en claro por qué, pero necesitamos de lo nuevo, o por lo menos, lo que parece nuevo o creemos que lo es.
Pero, ¿cuánto de lo nuevo es nuevo?
Te cuento algo:
En los años sesenta Phillip Kotler le puso nombre a lo que estaba ahí en el mundo de los negocios: marketing. Y hoy es el marketing posmoderno es lo que presenta la novedad de la novedad, o la novedad por novedad.
Nos encantan las comidas sofisticadas, risottos, carnes maduradas y el aire de perejil (y otros aires que en realidad son espumas).
Pero: ¿cuánto llevamos compartiendo comida alrededor de una mesa? —Mucho, la mesa como tecnología social tiene 2.700 años. —Y, ¿qué pasa si sacamos la mesa? —La experiencia de humanos compartiendo una comida tiene cientos de miles de años.
También nos apasionan los shows, las experiencias, los eventos, pero: ¿cuánto hace que nuestra especie busca formas de entretenerse? —Desde la música tribal, hasta gente peleando o corriendo carreras (con sus pies, sobre ruedas y otras estructuras extrañas). En contacto directo o usando dispositivos, encontramos formas de entretenernos desde hace cientos de miles de años.
El mundo es mundo, las personas personas; hoy estamos, mañana no (la probabilidad de que estés acá en 100 años es casi cero).
Las cosas empiezan y terminan, pasan segundos, minutos y horas. Los días empiezan con la salida del sol y terminan con su puesta. Los meses empiezan con el primer día y terminan con el último; y parecido es con las estaciones y los años.
Combinamos, mezclamos y reinterpretamos.
Cada siglo hay personas buscando “nuevas” formas de compartir, relacionarse, entretenerse y cuidarse (anda a saber lo que significa).
Pensá lo que estoy haciendo ahora: reflexionar, ¿empezó hace 113 publicaciones? —No, empezó antes. Los registros más antiguos, muestran que hace miles de años había alguien como yo, pero no estaba en un escritorio sino en una cueva, dejando registros con sus manos pintadas. Y seguramente hay más antiguos, pero no resistieron el paso del tiempo o todavía no los encontramos.
Mirá, mucho de lo que creemos nuevo, no lo es.
O…
¿Quizá se trate de perspectiva? ¿Lo que es nuevo para vos no es nuevo para mí?
En algún punto la repetición de lo conocido, es el inicio para ver detalles ocultos, pero, ¿eso lo hace nuevo?
No lo sé, no estoy tan seguro de qué es nuevo y qué no lo es, me inclino hacia la idea de que poco es nuevo y mucho reinterpretación de lo mismo. En el fondo (y no tan en el fondo) seguimos buscando formas de: compartir, relacionarnos, entretenernos y cuidarnos.
¡Ojo! Sí, me preocupa que la sedienta búsqueda de encontrar lo nuevo, o reinterpretar lo viejo para hacerlo pasar por nuevo, hagamos cosas que pongan en riesgo lo más básico y necesario para garantizar que como especie sigamos existiendo.
(Pienso: comunicarnos más por dispositivos y plataformas y menos alrededor de una mesa, ¿reduce las probabilidades de reproducción?)
¿Y a vos? ¿Qué te preocupa de lo nuevo (o lo que parece nuevo pero no lo es)?
Fin.
Mariano.
Reflexiones, cada semana desde el 20 de marzo de 2024.
¿Te gustó? Decimelo. Hasta la próxima reflexión. Gracias.
Mariano.Leé más de lo que escribo: Reflexiones: acá; y, Hambre y Ganas: acá.
