Ya pasó un tiempo, los que miraban desde lo lejos me olvidaron.
Los que estaban cerca no lo hicieron, pero cada vez me recuerdan menos.
Nunca pude encajar en estructuras, no me afilié a ninguna tendencia, ideología, partido político, ni religión. Para mí, todas las voces tenían un punto, luces y sombras.
Dediqué mí vida a investigar, experimentar y dejar evidencia.
Con mí forma singular de descubrir el mundo y buenas intenciones, me expresé para crecer con otros. Cómo dijo Robert Heinlein: “Cuando uno enseña, dos aprenden”.
Dicen que el tiempo ayuda a sanar, pero en realidad ayuda a olvidar.
Lo nuevo ocupa el lugar de lo viejo, el show debe continuar.
—¿Qué te gustaría que digan de vos cuando ya no estés? —Mejor dicho: —¿Qué te gustaría que digan de tu Identidad Digital cuando muera?
Esta reflexión es sobre la muerte digital.
Si bien tus huellas quedan, tu identidad sin visibilidad es olvidada, lo que en el mundo digital es proporcional a la muerte.
—¿Te acordás Msn, Terra, Yahoo? —Sitios que a principios de siglo fueron los más visitados hoy están muertos.
Como pasa con los sitios web, pasa con vos. Cuando no generás contenido y te dejan de observar, morís.
Por un lado, la supervivencia es meritocrática; por otro, entre sombras y puntos ciegos, estresante y esclavizante.
Pero cada plataforma exige atención independiente. Demanda. Sus usuarios y algoritmos te amenazan con pena de muerte. Sin contenido nuevo, visibilidad e interacciones, podés morir. O por lo menos: “quemarte”.
Investigaciones lo reflejan, según la agencia global Billion Dollar Boy (2025), más de la mitad de los creadores de contenido sufren burnout y el 37% piensa en dejar la profesión.
Según, Awin y ShareASale (2024) Instagram es la plataforma más agotadora para el 88 % de los creadores, y TikTok la sigue con el 81 %.
—¿De dónde viene tanta presión?
Gretzel & Schöllhammer (2024) identificaron que el algorítmico impredecible, la autocensura, la exposición constante y la dependencia de métricas, son las principales fuentes de presión.
Nuestras identidades digitales sufren. Lo pasan mal. La presión es intensa. —¿Morimos o sobrevivimos?
La respuesta es: “Morimos y Sobrevivimos”.
Date permiso para el Memento Mori Digital. Tenemos que estar preparados.
Nuestras identidades digitales se han vuelto extensiones de nuestras identidades humanas. A tal punto que a veces la identidad digital define a la analógica.
No se puede abandonar una plataforma sin pagar un alto costo. En ciertas industrias y círculos sociales, son tecnologías críticas necesarias para sociabilizar y sobrevivir.
Ante la presión y el desgaste quiénes creamos contenido generamos anti-cuerpos.
En el entorno digital mantenerse con vida exige aceptar que se nace y se muere de forma continua.
Hasta la obra más brillante y elaborada es efímera. Sólo es cuestión de tiempo para que muera.
Abrazar y soltar. Crear y dejar ir. Para sobrevivir digitalmente hay que saber morir.
—¿Cómo encontrar el “justo medio”?
Algunas ideas.
El Ayuno digital. Cada una determinada cantidad de tiempo: desconectá, cortá, contacto cero por unos días.
Recordá: las plataformas son un medio, no un fin.
Es fácil confundirse y caer en la trampa. ¡Las métricas son la trampa! Sin embargo… —¡ATENCIÓN! Investigaciones recientes muestran que gran parte de los seguidores, cuentas y engagement, es falso. Según Demandsage solo el 55% de los usuarios de Instagram son humanos, el resto son bots o no están activos.
—¿Qué métricas miramos?
Imaginate esto. Vas por la calle, está oscuro, se te caen las llaves. A unos 50 metros en la dirección contraria ves una zona iluminada, ¿usarías tu tiempo buscando las llaves ahí sólo porque hay luz?
Dicho de otra manera, ¿le confiarías tu salud a un médico que hace estudios con un 50% de margen de error?
—Yo tampoco. Pero hay alternativa: —Mantené la vista en tu propósito. No pierdas el eje. Seguí tus objetivos. Recordá porqué lo hacés y qué querés lograr.
—Si lo hacés con sentido, más allá de morir, tenés un renacimiento constante.
Fin.
Reflexiones, todas las semanas desde el 20 de marzo de 2024.
