Voy directo y soy breve:
—Papá, ¿cómo es que me podés responder a todas las preguntas?
Perdí a mi viejo hace poco más de una semana. Y la pregunta que acabás de leer, es la que me hizo mi hijo mientras conversábamos en el living de casa.
Yo sé que a lo largo de mi vida tomé y voy a seguir tomando muchas decisiones estúpidas. Pero en el momento en que decidí que iba a ser un padre presente y que siempre, pero siempre, iba a estar para mi hijo; fue una de las mejores decisiones que tomé en mi vida.
Siempre busco la forma de responder a sus preguntas. Lo que te contaba ayer de aprender, también se relaciona con esto.
Y no lo hago solo por su reconocimiento y amor. Lo hago también porque tiene un peso enorme en mi interior. En la narrativa interna, la sensación de estar haciendo las cosas bien y ser un buen padre no tiene precio.
(Por cierto, ya sé que su creencia tiene fecha de vencimiento. Es cuestión de tiempo, pero prolongar su ilusión también es parte de mi rol).
Te cuento esto porque quería compartirlo, pero también para expresarte lo importante que es que tengas en claro tus prioridades.
A veces pasamos años bloqueados sin querer escuchar lo que está ahí adentro nuestro pidiendo a gritos atención. Escuchate, porque hacerte cargo es una gran señal de que te estás expandiendo como ser humano.
PD: gente que se expande: Círculos.
Fin.
Mariano.
