En 2004 en Harvard, un chico (con muchos problemas sociales) lanzó Facebook.
Sí, ese, el del apellido Alemán, Mark.
Bueno.
Por esos días tenía buenas intenciones. Y sobre todo, las hormonas por la nubes.
Quería socializar, encontrar pareja y conocer personas que lo quieran.
A Mark, le costaba el mundo físico por eso eligió el digital.
De su mano (la menos hábil), nació una enorme maquinaria para estudiar el comportamiento humano.
Y te digo algo, hoy se llama Meta (sin comentarios).
Sigamos.
Más tarde con los objetivos más claros (y los bolsillos llenos), compró Instagram.
Y otra vez. Mark nos ayudó a descubrir cuanto nos gusta la vida superficial y el espectáculo.
Después, compró Whatsapp. Y de vuelta lo volvió a hacer, nos enseñó a tener conversaciones sin principio ni final 24×7, los 365 días del año.
¡Ah! Por las dudas, no terminó ahí.
Más tarde (más allá de Mark), llegó TikTok. La plataforma del gigante asiático que exacerbó todavía más las virtudes humanas. Y sobre todo, apostó por el desarrollo de nuestra cognición.
Sigue.
Unos años de silencio y una pandemia en el medio, llegamos al presente.
Hoy. Sí, hoy, más del 60% de la población global usa redes sociales.
Las redes sociales, hermosas y manipuladoras maquinarias, compiten por nuestra atención.
O por lo que queda de ella.
Y bueno, además, desinteresadamente (Mark y sus amigos), nos ayudan.
Los algoritmos median la realidad, dicen que sí y que no.
Deciden que circula (no la verdad, sino lo que genera reacción).
Colaboran para que nuestra vida sea una performance que busca likes, views y seguidores.
¡Ah! Y tenemos nuestra propia cámara de eco, que refuerza ideas. Y también sesgos (políticos, identitarios e ideológicos).
¿Querés más?
Antes te preocupaba, ya no.
Porque entregas tus datos y aceptás, sin quejarte, la vigilancia continua.
¿Te gusta?
No. ¿No? ¡No!
Bueno. A mí, tampoco.
Saber te hace libre.
Podés elegir que vas a hacer con tu principal activo, tu marca personal, tu reputación.
¿Se la vas a seguir entregando a una red social?
(Sea Instagram, TikTok, YouTube, LinkedIn o Whatsapp).
¿Vas a construir tu marca de afuera hacia adentro con lo que te diga un algoritmo?
El tema es así.
Los algoritmos cambian, cada vez más rápido.
Tus rasgos, tu esencia. Eso que te diferencia, no cambia casi nada.
Tu marca personal empieza con vos, de adentro hacia afuera.
Lo que necesitás es un nuevo modelo mental.
Entonces.
En los cuatro encuentros del curso de Personal Brand te lo cuento.
Curso Práctico Online del Pbe©
PD: En la web los detalles.
Fin.
Mariano.
Hambre. Y ganas.
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Simple. Te hago pensar cómo estás comunicando y, cómo deberías empezar a comunicar.
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