—Hola Mariano […] Vi el trabajo que hacés con […] Como parte de […] Quiero proponerte…
Palabras más, palabras menos, recibo unos 10 mensajes diarios parecidos en LinkedIn.
Me prometen cientos de reuniones, clientes, oportunidades de inversión, captación de talento, formaciones, de todo, pero siempre con la misma estructura y el mismo mensaje.
Te saludan por tu nombre, buscan algún tipo de conexión mencionando algo que una IA levanta de tu perfil, te presentan la empresa mágica y te hacen una propuesta maravillosa para resolver tus problemas. —¿De verdad? ¿Esto funciona? ¿Alguien compra al recibir un mensaje así?
Me pregunto cada vez más seguido dónde nos están llevando estos procesos automatizados y deshumanizados. Si me apoyo en mi experiencia publicitaria, intuyo que el nivel de saturación ya superó al de cualquier otro medio. Están todos haciendo lo mismo, pretendiendo resultados distintos.
Si lo estás haciendo, dejá de hacerlo (si te da resultados por favor contame que me muero de curiosidad). Si no lo estás haciendo y estás negociando con algún gurú o empresa de generación de demanda que te ofrece alguna forma extraordinaria de escalar tu negocio, conseguir reuniones y clientes, no les creas.
Te doy otro insight contraintuitivo. Hace poco, en un curso, alguien me preguntó: —Mariano, ¿cuál es para vos hoy la mejor forma de vender? —No le di muchas vueltas, dije: —Hablá con las personas que te conocen, las personas de tu red de confianza y los íntimos. —Y hacelo de forma old-school: visitalos o llamá por teléfono (si no queda otra WhatsApp, pero por opción no por miedo).
Y si tenés pocos conocidos, trabajá en eso, pedile a los pocos que te conocen que te referencien a otras personas.
Ya sé, es difícil e incómodo. Pero más incómodo es mandar millones de mensajes que no funcionan y creer que estás consiguiendo clientes: es una forma segura de fracasar.
PD: desarrollá tu marca personal humana y científicamente: Modelo Pbe©.
Fin.
Mariano.
