Viste que ayer te conté sobre mi vecina noctámbula, sus tacos, la música, las colillas de cigarrillo y todo eso.
Bueno no terminó, sigue. Después de que me contaron que ella pensaba que era un tema personal contra ella, decidí ocuparme.
Como no duerme de noche, sospechando que por las mañanas lo hace, una tarde le toqué el timbre. No hay anécdota, no tuve éxito.
Como el personal del edificio está en contacto con los vecinos por motivos de seguridad, ingresos y demás, se me ocurrió decirles que le pasen mi teléfono así conversamos. Me parecía mejor que inferir y seguir escalando la situación. Convengamos que no es beneficiosa para nadie (yo no puedo dormir y ella tiene que pagar multas).
Cuento corto, conversamos. Se trataba de una desconsideración, sí. Pero no era tan intencionada como sospechaba. Después de intercambiar mensajes, en los cuales le expresé que mi intención no era perjudicarla, ser mala onda, ni meterme en su vida privada y que entendía que quiera divertirse, pero necesito descansar porque me levanto a las 6 a.m. Ella me contó que es estudiante, que en realidad no es que sale mucho o que hace juntadas, sino que tiene planes y se junta a estudiar… (ponele, pensemos bien). Y que comprendía que tenemos diferentes horarios, por eso, iba a ser más cuidadosa.
Por el momento lo viene siendo. No sé si seguirá así, pero sí rescato esto: hay una gran diferencia entre ocuparse de los temas buscando el diálogo y esconderse detrás de supuestos y malos pensamientos. Por eso entre dialogar y no dialogar, elijo agotar las instancias y hacerlo.
PD: una comunidad basada en la confianza, donde buscamos ser mejores: Círculos.
Fin.
Mariano.
