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Exigencia selectiva: el lado positivo del perfeccionismo. 

Las comparaciones son odiosas, pero a veces ayudan para ponerle o sacarle dramatismo a las cosas. 

Me explico: recién participé de una conversación sobre perfeccionismo. 

En la charla participamos tres personas, dos con altos niveles de autoexigencia y yo, un autoexigente selectivo. Personalmente creo que el perfeccionismo es un valor, pero, usado en exceso, es un defecto.

Pensalo. 

Es un valor siempre y cuando te ayude a elevar tu obra, a mejorarla (lo que sea que hagas). Pero es un defecto cuando evita que puedas avanzar en la vida. 

O que la pases mal machacándote en el recorrido.

Alimentar esa voz juzgona que te exige, te pone contra las cuerdas y señala con el dedo no tiene ningún sentido. Por más que sea adictivo. Es un proceso inútil en el que la mayoría de las cosas por las que te castigás se vuelven irrelevantes en poco tiempo.

Dicho de otra manera y volviendo a lo de las comparaciones, sabiendo que nadie sale vivo de este viaje: ¿por qué cosas vale la pena exigirte en el recorrido?

Vamos por más exigencia selectiva: el lado positivo del perfeccionismo.

PD: un modelo 1:1 de marca personal para exigentes selectivos: Modelo Pbe©.

PD2: tengo una plaza disponible: si te interesa, me avisás. 

Fin.
Mariano.

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