—Tu mente sigue lo que le des de comer.
Lo dijo James Clear, el autor de Hábitos atómicos.
Y estoy de acuerdo, porque cómo alimentás tu cerebro condiciona cómo ves el mundo.
Tu mente es como un animal hambriento: si lo alimentás con drama y pesimismo, es difícil ver el mundo con optimismo.
¡Ojo! Tampoco te digo que seas “happy flower”, lo malo es malo. Y es absurdo querer engañarte de lo contrario.
Pero si querés tener mejores pensamientos, tenés que ser selectivo en cómo vas a saciar tu hambre.
Y esto no te incluye solo a vos, también tiene que ver con el resto de las personas que son parte de tu comunidad.
Vivís en una época en la que el contenido se expande como epidemia. Y a muchos no les importa la verdad, ni tampoco si se alimentan cerebros con veneno.
Por eso, hoy más que nunca, los que podemos “ver”, aunque sea un milímetro más, tenemos la responsabilidad de elegir con que comida vamos a alimentar a los animales hambrientos.
PD: una comunidad para pensar el futuro que se viene: Círculos.
PD2: la verdad es una buena comida para alimentar a los animales hambrientos.
Fin.
Mariano.
