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El valle de la desesperación. | Reflexiones #102

Ayer salí a caminar por el río y escuché a un empresario norteamericano (en un podcast), hablar sobre emprendimiento.

En un momento dijo algo que me llegó, más que una idea, un concepto: 

“El valle de la desesperación”. 

(Cuando profundicé no me sorprendió que, como casi todo lo que llega profundo, viene de la antigüedad. Hay un concepto similar en la biblia).

Sigo. 

Te cuento.

Cuando decidís emprender (sea un proyecto, oficio, carrera académica o hábito saludable); y también, cuando decidís abandonar (proyecto, relación o hábito tóxico); partís de un optimismo desinformado lo suficientemente fuerte para llevarte a actuar, pero también, poco realista.

(Vas de algo conocido hacia algo desconocido).

Con el tiempo pasás al pesimismo informado; te chocás con la realidad y te das cuenta que las cosas no son tan lindas o fáciles, como imaginabas. 

Ahí, cuando tomás conciencia, entrás en el valle de la desesperación.

Empezás a dudar.

Dudás de vos, de lo que hacés, por qué lo hacés y pensás si te conviene quedarte como estabas, o peor, empezar de cero algo nuevo.

(Más del 80% de las personas abandonan o saltan de una cosa a la otra). 

En esta etapa es donde el pasto del vecino se pone más brillante, color verde esmeralda intenso. Y vos (otra vez desinformado), no pensás en los fertilizantes que usó el vecino para tener ese pasto espectacular.

El tema es así. 

La mayoría de los iniciadores nunca salen de este ciclo, y saltan de una cosa a la otra, sin salir del valle de la desesperación.

Te pasó (y me pasó), si mirás para atrás con humildad, lo podés ver. 

Bueno.

(¡Atención!)

Acá viene lo interesante. 

Más allá de lo que emprendas (o abandones), si lo elegiste es por algo, entonces, juntá fuerzas y cruzá el valle. 

Si bien cada contexto es particular, te cuento algo que te va a ayudar. 

¿Qué? 

Entrar. 

¿Qué? 

Sí, entrar. 

A fondo, metete en el tema, desmenuzalo, andá a los detalles, mirá muy de cerca en lo profundo (solo o con ayuda).

Preguntate: ¿dónde está fallando? ¿qué es exactamente lo que falla? ¿qué tenés que hacer para que no falle?

Si es personal: ¿es una habilidad, una acción, una actitud?

Si son negocios: ¿es equipo? ¿es un problema financiero, administrativo, de marketing o comercial? 

Desarmá, más y más.

Porque sabés qué, más allá de lo que pienses muerto de miedo, en la vida real, las cosas no son blanco o negro.

Y cuando estás estancado y mirás los detalles, podés ver desafíos.

De eso se trata cruzar el valle de la desesperación.

Convertir problemas en desafíos y planes en acción.

Algo más (con esto termino).

En la mayoría de los proyectos, lo más importante no es lo que tenés que hacer sino en quien te convertís transitando el camino.

Cada umbral que superás, vos crecés y tu vida crece.

¿En quién te tenés que convertir para cruzar el valle de la desesperación?

PD: Si no podés sólo, ¿pensaste en pedir ayuda?

Fin.
Mariano.


Reflexiones, cada semana desde el 20 de marzo de 2024.

Hasta la próxima reflexión, seguro. Gracias.

Mariano.

Leé más de lo que escribo: Reflexiones: acá; y, Hambre y Ganas: acá.

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