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¿Podemos hackear nuestros pensamientos? | #40

–Estoy sentado en el sillón del living de mí casa. Una vocecita me habla, dice con suavidad, «No sos suficiente…» –Sí bien el sonido es casi imperceptible, las palabras se vuelven estruendosas. La idea se asienta en mi pensamiento. De forma insistente se repite, como si fuese un oscuro mantra que me incomoda, angustia y paraliza.

–¿Cuándo fue la última vez que caíste presa de un pensamiento?

Tomar conciencia de nuestros pensamientos no es una tarea fácil. Vivimos sumergidos en múltiples actividades. Rodeados de personas y dispositivos que nos ayudan a distraernos. Tenemos uno o más trabajos. Nos anotamos en cursos, salimos con amigos y buscamos despejarnos. Nos llenamos de entretenimiento. –Sin espacio se torna difícil escuchar, escucharnos. –¡Hay que decirlo! –Requiere valentía.

Nos guste o no, las personas lidiamos con miles de pensamientos cada día. Según investigaciones recientes de la Universidad de Queen en Canada, tenemos más de 6.000 pensamientos diarios de los cuáles se estima que cerca del 80% son de carácter negativo.

–¿Será que creemos qué es una batalla perdida y es por eso que buscamos evadirnos?

La etimología de la palabra «pensamiento» viene del latín «pensare», que significa «estimar» o «comparar». El sufijo «-miento», indica resultado o efecto de una acción. Es decir que pensamiento, se entiende como el «resultado o acción de pensar».

–El acto de pensar lo que pensamos, nos hace sentir. Sentimos emociones positivas y negativas. Podemos sentirnos frustrados, tristes y abatidos; también alegres, motivados y esperanzados. –He investigado y leído varios libros y papers científicos sobre cómo funciona nuestro cerebro. Algunas ideas me resultaron alentadoras, otras no tanto. Lo que sí, más allá de verme obligado a aceptar ciertas verdades incómodas –cómo por ejemplo, enfrentarme al hecho de que los rasgos de la personalidad se modifican poco a lo largo de nuestra vida–; para mí sorpresa, encontré herramientas útiles que empecé a implementar en el día a día, con el objetivo no estar constantemente sumergido en un juego de suma cero –entre la evasión de mí diálogo interior y el vivir trastornado por pensamientos negativos.

–En este escrito busco reflexionar sobre los pensamientos negativos. Al final de la reflexión te dejo algunas recomendaciones para profundizar al respecto–.

–Hablo de mí. –Descubrí que la mayoría de los pensamientos negativos que tengo son ideas que no están sucediendo en la realidad. Son exageraciones y sesgos de mí propio cerebro. Distorsiones, que me mantienen en alerta. La mayoría de los casos, innecesariamente. En ocasiones, algunos de esos pensamientos pueden resultar estimulantes para la acción. Pero, en general, se vuelven rumiantes y no hacen más que generarme un sin fin de emociones negativas.

La razón, es una herramienta que nos ayuda a cuestionar y a repensar –sí es que nos damos el espacio para hacerlo. –Al fin y al cabo si lo razonamos, frases o pensamientos cómo «No soy suficiente», tienen un elevado grado de distorsión de la realidad. –Me mojo un poco, ¿No soy lo suficiente? –Digo, suficiente para qué o para quién. –Suponiendo que no sea suficiente para mí mismo, –¿A qué me refiero? ¿De qué estoy hablando? ¿Con qué o quién me estoy comparando? ¿Qué implica ser suficiente? ¿Qué implica no serlo? ¿Cuál es la medida de la suficiencia?

–Bueno, así es como empezamos a poner en cuestionamiento este tipo de pensamientos rumiantes. Sugiero hacerlo por escrito así podemos visibilizar que quizá ese pensamiento que está haciendo tanto daño y paraliza, es sólo uno de los cerca de 5.000 negativos que tenemos al día y no vale la pena destinarle tanta atención. Y sí le vamos a prestar atención, en lugar de ponernos mal, podemos revisarlo y ponerlo a prueba. Llenándolo de preguntas.

–¿Vamos más allá? –Para observar y desmenuzar la «suficiencia», podemos encontrar ciertos parámetros más específicos de lo que podría implicar –¿Quién soy cómo padre, hijo, hermano, amigo? ¿Quién soy como empleado, ejecutivo, emprendedor, empresario? ¿Qué es suficiente en cada rol? –Al seguir desmenuzando nos vamos a dar cuenta que somos seres mucho más complejos, que tenemos varias áreas de la vida y roles en los que podríamos realizar una evaluación de «suficiencia». –Podríamos asignarnos un puntaje del 1 al 10 –1 es malo y 10 es excelente–. Lo más probable, es que no desaprobemos en todas las áreas y esa generalización absurda vaya perdiendo peso. Se disuelva y se convierta en lo que tenía que ser sólo un pensamiento más de los más de 6.000 que tenemos al día.

–¿Para qué nos sirve este proceso? –En primer lugar, para no quedar inmovilizados pasándola mal en compañía de nosotros mismos. También, para tirar abajo ese pensamiento negativo rumiante, abrir el juego y hacer una evaluación más razonable. La idea, es que nos permita tener un plan de acción. Si detecto algún espacio particular donde no estoy haciendo lo «suficiente», puedo poner mí atención y energía en cambiarlo. En lugar de quedarme entrampado en un cúmulo de generalizaciones que por su propia naturaleza no me permite saber ni por donde empezar. 

–Pensamientos del tipo «No soy lo suficiente…», toman diferentes formas. Aparecen como «no voy a poder» o «debería…» –ser o hacer tal o cual cosa. Otras veces, están vinculados a creencias dañinas y profundas que no podemos resolver sin ayuda profesional. Es importante ser honestos en el autodiagnóstico–.

Por cierto, trabajar sobre mis pensamientos me permitió tener la voluntad para lanzar esta newsletter. Aún hoy aparecen pensamientos negativos sobre si mi escrito te va a gustar o es una m$%r#@. Cuando estos pensamientos llegan, intento hablarme con afecto y preguntarme, –¿Cómo puedo convertir ese pensamiento en uno más realista? –«Es una probabilidad que sea una m$%r#@, pero el hecho de tener la voluntad de publicarlo habla bien de mí y con el tiempo voy a mejorar». –¿Qué decir? –Sigo, hago lo que está a mí alcance. Aprendo, reflexiono, mejoro –a veces más y otras veces menos–. ¿Será suficiente? –Me digo, ¡Sí! –Con ésta reflexión llegamos a la número 40, estoy contento y orgulloso por eso.

Para cerrar, mí pregunta para vos esta semana es, –¿Preferís evadir tu conversación interna o trabajar en tus pensamientos?

Fin.


*Lecturas recomendadas:

–No te creas todo lo que piensas –Joseph Nguyen

–Adios, ansiedad –David D. Burns

–Pensa rápido, pensar despacio –Daniel Kahneman

–Respira –James Néstor

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