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¿Qué tan lejos estás de la realidad? | #31

Durante las últimas semanas mis experiencias vitales me llevaron a reflexionar sobre la realidad misma. Casi sin poder evitarlo, llegué a la conclusión que sabemos poco y sólo cuando ponemos todo de nosotros, dedicamos tiempo y voluntad logramos conocer a penas algo.

–Te invito a compartir el escrito –¿Vamos?

Pensá en ese día que te levantas con el pié izquierdo de la cama, típico día que te decís –¡Tengo un día de m#@$da! –¡Ojo! No me refiero a cuando tenés un problema puntual que te saca el sueño. Me refiero a ese días que no tenés ningún motivo aparente, pero sí –¡es fáctico!–, te sentís mal. Bueno, días como ese, te das cuenta lo ignorante que sos sobre como funciona tu propia mente, sentimientos y emociones. Suponiendo que quieras interiorizarte y profundizar probablemente vas a necesitar muchísimas horas de cabeza y estudio para aproximarte a una hipótesis, más o menos acertada, de porque a veces tenemos días de m… ¡De Esos! 

Aún así, con ciertas aproximaciones al seguir profundizando encontrás múltiples teorías que abordan un mismo tema. Además, las teorías evolucionan y abren espacio a otras nuevas, conformando así el estado del arte y conocimiento en un campo de estudio determinado. ¡Capas, sobre capas! –Empiezo por el lugar más obvio y al alcance de la mano, nosotros mismos. ¡Sí! Hasta con esa persona con la que pasas cada segundo de tu vida, te hace notar lo que ignorás ¿Qué más queda? ¡Imaginate!

Podemos extrapolar la idea hacia múltiples campos –física, bilogía, genética, mecánica, negocios…–, bueno dependerá de cuánto tiempo, estudio y experiencia práctica hayas destinado a la profundización en un área determinada. Malcolm Gladwell, en su libro «Outliers», sugiere que se necesitan aproximadamente 10.000 horas para alcanzar la maestría en un campo determinado. No es la intención del escrito hablar de las horas que necesitamos, sino más bien provocar aquello que ignoramos.

–Aún ignorándolo todo, me pregunto y te pregunto –¿Elegís sólo ver el velo sobre la superficie?

En cierta forma tiene sentido, porqué no. Podemos quedarnos en la superficie y movernos en el ámbito de lo explicito, la fachada, lo aparente. La superficie genera cierto placer, es atractiva. Muchos colores, sonidos, se destaca por la experiencia del usado, digo del usuario. Al otro extremo la incansable tarea de iniciar un viaje de curiosidad infinita. Basta con encontrar un puñado de respuestas para que prontamente, se escurra la certeza como agua entre las manos. No me mal interpretes, la evolución se construye capa sobre capa, una civilización futura probablemente ría al observar lo que sabemos hoy sobre ciertos asuntos –Me imaginé una charla con William Shakespeare –Che Willy relajá, ¿sabés qué podés hacer la obra de teatro con inteligencia artificial? –¡Probablemente inentendido!–

No puedo evitarlo, sigo pensando. Si no es a nosotros mismos, ¿a quién le vamos a delegar la responsabilidad de conocer, al menos un poco, los entornos en los que vivimos actualmente? O peor aún, ¿el entorno en el que viven las personas que están o estarán a tu cargo? En épocas de ludopatía creciente en chicos y adolescentes –Según una nota publicada por el diario El Cronista (mayo, 2024), el 16% de los jóvenes realiza apuestas online–, adicciones, FOMO, problemas de salud mental –ansiedad, depresión, soledad–, desinformación, ciberacoso… ¡Pfff!

Allá por el 1930, el psicólogo B. F. Skinner realizó una serie de experimentos con animales. Fue denominado posteriormente como «La Caja de Skinner». Entre algunos de los resultados anecdóticos de sus investigaciones, logró que palomas jueguen al ping pong ¡Sí! Como leíste ping pong –¿Cómo lo hizo? –Simplificando. Estimulo, respuesta, premios y castigos –¿Te suena familiar? –Me pregunto y te pregunto –¿Tenemos algún tipo de responsabilidad? ¿Podemos hacerlo mejor e ir más allá de la superficie? ¿Podemos contribuir desde algún espacio y perforar algunas de las capas de nuestro entorno?

–Para finalizar, me pregunto y te pregunto –Evadir la responsabilidad de ser curios@, indagar y cuestionar entornos, plataformas y maneras de hacer las cosas, ¿Tendrá impacto en tu estado de ánimo del futuro?

Fin.

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