—¿Es la constancia el secreto del talento?
El 9 de junio de 2024 Roger Federer dio un discurso de graduación en Dartmouth College, en el que dijo que en su carrera ganó casi el 80 % de los partidos, pero solo el 54 % de los puntos jugados. —¡No! ¡Doble falta! —Ok, tranquilo. Solo es un punto.
Poder ser constante requiere suavizar el discurso interno, ese que exige perfección en cada paso. —La perfección es uno de los mayores enemigos del desarrollo humano, está impulsada en el miedo y la inseguridad. Además, seamos sinceros, no existe. Lo perfecto para uno, no es perfecto para otros.
—Robert Greene en su libro Maestría, dice que esta es el resultado de un proceso de aprendizaje y práctica, no talento innato o suerte. El autor refuerza la idea, con datos de la teoría popularizada de Anders Ericsson. Se necesitan más de diez mil horas de práctica deliberada para alcanzar un nivel excepcional de habilidad. —¡¿What?! ¿10.000 horas? —No sé si son cinco, diez o veinte mil, imagino que existen muchos condicionamientos. Sin embargo se entiende el concepto.
La constancia permite encontrar detalles, sutilezas; regalos antes escondidos que convierten lo común en excepcional.
Etimológicamente, «constancia» viene del latín «constantia», significa «cualidad de estar»: «firme», «estable» o «sin moverse». En sentido figurado representa el hecho de mantenerte fiel y persistente en relación a un propósito.
No se trata de obstinación o capricho, sino de habitar con intención aquello que te propongas. La constancia se vincula al propósito y el capricho es errático, superficial.
Cuando la constancia se encuentra con el discurso interno sano: desafiante, estimulante. Pero que a la vez expone el merecido reconocimiento por avances y conquistas, encontramos la senda del crecimiento. —Es incuestionable, ¿quién no necesita una palmada en la espalda alguna vez?
Recuerdo, hace poco más de un año, cuando Adriana Sirito, persona a quien aprecio mucho, me dio una palmada. Un empujoncito justo cuando lo necesitaba. El gesto, me impulsó a publicar «Sobre Humanización» –link–, mi primera edición de reflexiones. Por aquel entonces, solo llevaba escribiendo decenas de horas. —Sí, es cierto, tenía fuego por dentro. Necesitaba expresar. Lo hice, lo hago y lo voy a seguir haciendo.
—Aunque la mayoría de mis escritos permanezcan en la sombra, la escritura está conmigo cada día. Antes de publicar, cuando esa vocecita molesta me invita a frenar, me recuerdo: con una media de 650 palabras por escrito, Reflexiones lleva hoy más de 40.000 palabras publicadas. —Constancia. —¿O capricho?
Suponiendo que el camino que quieras cruzar requiera diez mil horas, si algo vas a necesitar es motivación. —La suma de: constancia –repetición y persistencia–, voluntad –querer–, discurso interno sano –exigencia y aliento– y apoyo social; parece ser una receta útil para emprender cualquier desafío personal y profesional.
—Bueno, empecé. —No servís para esto. —¡Shhh! ¡Tranquilo! No es necesario hacerlo perfecto, ¡ya vas a mejorar! —Como ves, es visible, apenas estoy rascando la superficie. Pero: ¡Soy constante!
¿Vos, ya empezaste a ser constante en eso que te importa?
Fin.
Reflexiones, cada semana desde el 20 de marzo de 2024.
Si te hizo pensar, escribime.
—Suscribite y compartí. Me ayudás a darle visibilidad
Hasta el próximo miércoles, seguro. Gracias.
