¿Alguna vez quisiste algo tanto, que no te importó lo que había que hacer para lograrlo?
—Nos obsesionamos con resultados, imágenes vivas, momentos que rodean personas, objetos y logros. El origen de la tentación, nace de la voluntad. Se cimienta en la idea que crea la fuerza que nos pone en movimiento.
La palabra «voluntad» viene del latín «voluntas», significa: «querer». Es humano, todos queremos, pero no las mismas cosas. Tampoco con la misma fuerza. El fuego con el cual se quiere, nunca es el mismo, cambia con el tiempo. Están quienes quieren mucho y quienes quieren poco.
—Muchas historias las escriben los vencedores, más son las que crecen en la sombra. De resultados hablamos bastante, de procesos poco. Según American Psychological Association (APA): «La fuerza de voluntad es la capacidad de resistir tentaciones a corto plazo para cumplir metas a largo plazo». Lo impensado, ocurre. El azar ayuda, las coincidencias, también. Nada es gratis. Más, son las veces que se trata de lo invisible a nuestros ojos. Es el trabajo, la acción incansable que hace posible pequeñas y grandes conquistas.
La voluntad de aquel que quiere tanto que no tolera un «no» como respuesta, es evidente. Unos lo pueden llamar destino, otros delirio. La fuerza de voluntad en aquellos a los que la adversidad no puede derrotar, actúa como fuerza magnética. Algunos dicen: «estaba escrito», otros: «tuvo suerte». —En ellos, valientes, la voluntad no se rinde. No abandona, no termina. Parece infinita.
—¿De dónde viene? Porque unos abandonan rápido y otros insisten. Luchan. —¿Qué separa a los luchadores, de aquellos que sólo tienen actitud valiente para declarar? —Me resulta inspirador ver a esas personas que se impulsan en el deseo profundo de querer algo, para ellos, tan importante, que no puede ser derrotado. Van, van y van. Cuando aparecen, para algunos es sorpresa. Para otros, un resultado lógico, con origen en una voluntad inquebrantable. —¿De dónde sacan la energía? ¿De dónde viene ese fuego? ¿Por qué no hay límite que los detenga?
Querer implica adversidad. Lo adverso, tarde o temprano, llega. Cuando aparece, muchas batallas se abandonan. Los proyectos empiezan, también terminan. —De forma no deseada, con elegantes salidas, abandonamos. Decimos cosas como: «hasta acá llegué», «me aburrí», «no era para mí», «quiero hacer otra cosa». Las excusas gobiernan, la voluntad se tuerce. Hace ruido, rechina. Cruje. Abandonar se vuelve la única opción viable, ¿quién haría algo sin querer hacerlo? ¿Quién puede hacerlo, sin voluntad?
—¿Adónde van los caídos en la adversidad de haberlo intentado sin haberlo conseguido? ¿Hay algo más solitario que el fracaso? —Cuando los sistemas colapsan, la sombra llega. Cuando deseamos mucho algo y no podemos tenerlo, es doloroso. La derrota tiene un sabor marcado, amargo. Aceptar que algo no es para uno, duele. Es atronador silencio en la sala alrededor de una voluntad vencida. Es intensa la vergüenza de quien «no pudo».
—Demasiado entrenados en materia de resultados, no aprendimos a ver caminos. —¿Qué pasa si el camino es correcto pero el resultado por alguna razón no acompaña? —Detrás de escena también hay gente importante, no por resultados –ni conquistas, ni fracasos–. Viven la vida que «tienen que vivir», viven con el alma. Alineados a quiénes son, en la dirección que tienen que estar. —Al aprender que lo importante es el camino, no hay recorrido que no valga. Como indicó Nietzsche: «Este mundo es la voluntad de poder y nada más que eso». No hay resultado que cambie la voluntad infinita del humano, que sabe que está donde tiene que estar, haciendo lo que tiene que hacer.
En momentos de tanta incertidumbre, no puedo evitar preguntarme: ¿guiarse por resultados no es por lo menos, arriesgado? ¿Deberíamos cuidarnos más? ¿Cuidar más nuestras rutinas, hábitos y sobre todo, nuestra confianza? —Décimo Junio Juvenal (siglo I y II), acuñó la frase: «Mens sana in corpore sano», mente sana en cuerpo sano. Los sistemas sanos, nos cuidan, nos contienen. —Cuidá tus hábitos, tu energía y tu confianza. La voluntad, al igual que la mente, se hace fuerte y crece, en un entorno y cuerpo saludable.
—Recordá, no lo olvides: —Cuando todo a tu alrededor colapsa, es la voluntad lo que te mantiene en movimiento y con esperanza.
Fin.
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