–¿Sabías que sos hijo de tu tiempo?
La palabra «Zeitgeist» de origen Alemán, significa «Zeit»: tiempo y «Geist»: espíritu o alma. Zeitgeist básicamente se usa para describir: «Espíritu del tiempo», y representa como piensan, sienten y se comportan sociedades y culturas, tanto de forma consciente como inconsciente en una época determinada.
Actualmente, en el ámbito de las ciencias empresariales, dejamos de analizar el contexto con el concepto militar «VUCA» –acrónimo de «volatilidad», «incertidumbre», «complejidad» y «ambigüedad»–; y pasamos a un nuevo concepto propuesto por IESE: «PLUTO», es el acrónimo de «Polarizado», «Líquido», «Unilateral», «Tenso» y «Omni-relacional».
«Polarizado», porque tenemos un contexto social-político enrarecido, con fuertes grietas entre progresismo y conservadurismo, izquierda y derecha. «Líquido», porque es cambiante y volátil –vinculado al concepto de modernidad de Bauman–. «Unilateral», dado que las decisiones se toman buscando el beneficio nacional, en lugar del desarrollo multilateral. «Tenso», porque los conflictos geopolíticos y bélicos, se hacen presentes en cada vez más rincones de nuestro planeta. «Omni-relacional», porque las alianzas están menos limitadas y crecen las opciones de vinculación con países de todos los continentes. Este concepto describe el «nuevo» escenario global. Es el contexto en el que estamos inmersos nosotros, los individuos, con desafíos y oportunidades.
La edición pasada propuse conversar sobre valores con la idea de reflexionar sobre el tejido social, en un mundo que conviven siete generaciones y está lleno de diferencias –¡Son los valores, humano! Te dejo Link–.
No se puede negar, salvo que estés privado de la libertad –recluido o en cautiverio–, sos hijo de nuestro tiempo. Nuestra época. Nuestro Zeitgeist. El contexto te atraviesa y las herramientas, también.
—¿Te suena raro pensar en «desacuerdo», «efímero o cambiante», «individualismo», «intolerancia» y «deslealtad»? —¿Qué tan diferente es de «Polarizado», «Líquido», «Unilateral», «Tenso» y «Omni-relacional»?
El contexto nos atraviesa, nos afecta profundamente. Impacta en comunidades, organizaciones y también en las relaciones. Incluso, en tu propia mente.
—Entonces, ¿qué hago con eso?
Hace varios días, de forma insistente, me persigue un antiguo y eterno debate: —¿Determinismo o indeterminismo? —Dicho más simple, ¿acepto el mundo como es o creo uno nuevo?
—Si lo pensás, nuestra vida transcurre entre estos dos extremos: la transformación y la aceptación. A veces decimos cosas como: —«No puedo hacer nada» o «la historia ya está escrita». —¡Lógico! Otras veces dosificado. Con matices. Pero el debate continúa: —¿Sos agente de cambio o te adaptas a las condiciones del entorno?
—Todas las transformaciones se originan en un lugar. Nacen de la creencia de que es posible cambiar. —Pero… ¡Hay que reconocerlo: cambiar duele! —Duelen los cambios personales, también los cambios sociales. —¡Sobre todo cuando no nos favorecen! —¿Por qué duele tanto? —En parte porque los individuos nos resistimos. Biológicamente estamos preparados para ahorrar energía y usarla sólo bajo amenaza. —Rechazamos el cambio porque es incómodo. Además, ¿para qué cambiar? Si podemos disfrutar de actividades más placenteras, ¿no?
—La transformación sucede en uno mismo, en los vínculos íntimos y personales, en grupos sociales más amplios, en organizaciones y comunidades.
—En silencio, pienso: —«Creo que puedo cambiar mi realidad. No juzgo a los deterministas, pero estoy del lado de la “religión del cambio”». —La idea de que puedo contribuir a un cambio real, me da sentido. Esta idea atraviesa mis actividades y pasiones. Lo creo, profundamente. Es mi leitmotiv.
—Todavía más difícil es abrazar la idea de que mucho de lo que hago se pierde o no tiene un impacto real o no es valorado. Y aún suponiendo que llegue a destino, quizá no estoy ahí para observarlo. Sin embargo, sigo.
—Pero, ¿no se necesita dinero, poder y/o privilegio para transformar la realidad? —¡No lo creo! Hay que buscar inspiración y mantenerse motivado. En los lugares más recónditos y con pequeñas acciones, también se edifica el cambio.
—Lo que transforma el mundo no es el poder, sino la disposición a hacerlo aún sin ver resultados. Nuestro mundo necesita indeterministas, gente motivada. Creyentes de que se puede crear un cambio real, aún sin poder vivenciar el resultado.
Nelson Mandela transformó la historia y la realidad de Sudáfrica, desde la cárcel. —El brasileño, Paulo Freire, sin poder político ni académico, perseguido y exiliado, inspiró movimientos de alfabetización en América Latina y el mundo. Tiene una hermosa frase que dice: «La educación no cambia el mundo. Cambia a las personas que van a cambiar el mundo.».
—Y vos, ¿aceptás el mundo como es o aun sabiendo que duele y quizá no veas el resultado, estás dispuesto a cambiarlo?
Fin.
Reflexiones, cada semana desde el 20 de marzo de 2024.
Si te hizo pensar, hacémelo saber. –Recomendación, comentario y/o compartir.
Señal de que estás ahí
Hasta el próximo miércoles, seguro. Gracias.
Referencias
De VUCA a PLUTO: liderar en la nueva era Trump. (2025, March 28). IESE Insight. https://www.iese.edu/es/insight/articulos/geopolitica-empresa-liderazgo-global-trump/
Fuentealba, D., Flores-Fernández, C., & Carrasco, R. (2023). Análisis bibliométrico y de contenido sobre VUCA. Revista Espanola La de Documentacion Cientifica, 46(2), e354. https://doi.org/10.3989/redc.2023.2.1968
