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Los Inmortales. Entre el Olimpo y el Inodoro. | #55

¿Sos inmortal? ¿O creés serlo? 

La palabra inmortal viene del latín «inmortalis», significa: «negación de la muerte». No morir es una declaración de permanencia, una burla que hace al tiempo eterno.

–Inmortal es quien no muere. También el que cree que no va a hacerlo.

Los inmortales viven con tranquilidad, están sobrados de tiempo. Pueden postergar y dejan lo importante para después. Porque no tienen apuro. Su vida es larga, muy larga. 

El Inmortal es aquel que conecta sólo en superficie, la prioridad es pasar de una cosa a la otra. Porque hay que conocerlo todo. —¡Siempre hay más! ¿Para qué hacer grandes apuestas? ¿Para qué elegir algo o alguien? –No es necesario, la profundidad puede esperar. –Las señales, los avisos, las reglas e indicaciones, ignoradas. Parar la pelota, planificar, tener sueños… ¿Para qué?Al no morir, puede verse después. –¿Respirar? ¿Para qué? –La vida, puede esperar.

La imagen del inmortal es pulida, bella. Codearse con los Dioses tiene sus beneficios. Tienen dotes sobrenaturales: recursos ilimitados, buen humor y energía. Y tampoco hay arrugas, canas, ni defectos visibles. Parece que el paso del tiempo no les afecta. Brillan. 

La incomodidad, puede esperar. —¿Quién en su sano juicio elegiría lo incomodo, si puede hacerlo más tarde? 

Pero cuando pasa algo malo, rapido miran para otro lado. Porque el sufrimiento es cosa de mortales. Y ellos son como los Dioses. —Pensalo, tiene sentido. Para que sufrir si la vida eterna está llena de alegría, felicidad y excitación sin límites. 

Lamentablemente a veces, tienen que hacer cosas mundanas. Como dormir, alimentarse e incluso ir al baño y sentarse en un inodoro. Pero cuando las necesidades mundanas llaman, las transitan en modo automático. Miran en sus smartphones experiencias increíbles que esperan y requieren su energía. –Producto del azar, situaciones apremiantes, errores no forzados o accidentes, pueden, sin esperarlo, quedar expuestos a unas extrañas e incómodas sensaciones: «sentimientos y emociones». Confundidos, los niegan, se resisten. Pero cuando la intensidad se vuelve tan grande que no puede ser ignorada, se sumergen en una extraña y confusa conversación interna. Se preguntan –¿Cómo pueden afectarme estas cosas mundanas? ¿No son los sentimientos y emociones asuntos de mortales? 

–Hay que decirlo, los inmortales no son todos iguales. –La mayoría, transitan las extrañas sensaciones con la menor exposición posible. Se mantienen de la mano de gurúes, consejeros espirituales, súper hombres, drogas recetadas e ilegales. Pero cuando las emociones ceden un poco, retoman el camino de la inmortalidad.

Pero otra porción más pequeña, con sus resistencias vencidas, tocan fondo y conectan. En favor de la propia recuperación, prometen cambiar y piden perdón. Y más adelante recuperados, retoman poco a poco la feliz senda de la inmortalidad. Unos pocos, la minoría, conectan con tanta profundidad que ya no pueden volver a lo que eran. Algo en ellos cambió, se rompió y la perfección ya no es posible. El dolor dejó huellas tan profundas, que no pueden borrarlas ni evitar llevarlas, vayan a donde vayan.

–La vulnerabilidad, los vuelve mundanos, simplemente humanos.

–Te cuento que ahí afuera hay inmortales rezagados, heridos y afectados. El Olimpo y el Templo de los Dioses quedó atrás. Cerró sus puertas. Necesitan un nuevo espacio. Un nuevo hogar. 

–La inmortalidad es una excusa. Sentir, es urgente. 

Fin.


Edición #55 de #Reflexiones.

Si te hizo pensar, hacémelo saber.

–Recomendación, comentario o compartir.

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Hasta el próximo miércoles, seguro.

Gracias. 


Reflexiones, todas las semanas desde el 20 de marzo de 2024.

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