La vida esta llena de aspectos necesarios pero insuficientes. Hay cosas que están ahí, y sólo cuando se pierden se nota su importancia. Probablemente no suficientes, centrales ni elementales. Sí necesarios para el equilibrio.
–¿Alguna vez sentiste que lo diste todo y, aún así, no fue suficiente? –Como no salió, ¿dudaste de lo que hiciste, cómo lo hiciste e incluso si fue acertado hacerlo?
Vivimos en una sociedad de performance y postureo. Voluntariamente nos sometemos a buscar resultados, a veces, inalcanzables. Como indica Byung Chul Han (2010) «La libertad se convierte en una coacción al rendimiento». Buscamos el resultado óptimo en prácticamente todo lo que hacemos y si no lo logramos: fracasamos.
–Este tema genera debate y polaridad. Básicamente porque las personas queremos respuestas simples para ahorrar energía. Más vale que sea rápido: reels, shorts, tweets… –Después los conceptos, son sacados de contexto por los adictos a la simplificación.
–Algunas preguntas: ¿alcanza sólo con hacer mérito? –Las personas, ¿somos tabulas razas? ¿Llegamos al mundo sin contenido, ideas ni condicionamientos? –¿Estamos pre-seteados y condicionados biológicamente? –¿Nos afectan nuestros predecesores, códigos genéticos y contextos? –¿Tenemos igualdad de oportunidades? –Donde vivís o naciste, ¿te condiciona?
En los extremos, polaridad. De un lado, quiénes tuvieron condiciones favorables, sea en la vida, o al menos, en resultados. Defensores del «Sí se puede», «Con esfuerzo todo es posible», «¡Visualizalo! Lo vas a lograr». Ganadores. Optimistas. Exitosos. –Al otro extremos, los amargados. Cansados. Inactivos. Derrotados. Suelen expresar ideas como: «No puedo dadas mis condiciones», «Yo no elegí nacer o estar donde estoy», «Yo no quise que me pase tal o cual cosa», «Vos no entendés porque…». –Desacreditan rápidamente el mérito, porque para ellos no existe. La vida se trata de condicionamientos –actuales u originarios–.
–¿Qué es el mérito? –Según la etimología de la palabra viene del latín «merĭtum», significa «merecido» o «reconocimiento». Simple: mérito es ganarse lo que se recibe o se tiene.
–Pero…, ¿Es tan así? –¿Nos ganamos todo lo que tenemos o recibimos?
En oposición a los extremos y las simplificaciones, como pasa con la mayoría de los asuntos humanos, es un tema complejo. –¿Quién puede cuestionar el mérito en aquel deportista, músico o científico que entrenó, ensayó o investigó cada mañana, tarde o noche, durante miles horas? ¿Quién cuestiona a estudiantes, trabajadores, profesionales, médicos, científicos que lo dan todo cada día? –¿Quién puede dudar de aquellos que hacen todo lo que está a su alcance para mejorar su situación inicial?
–Ahora, la dedicación, el esfuerzo y el «rendimiento»: ¿son lo único importante? –¿Quién escribe la historia? ¿Cuántos héroes son derrotados? ¿Cuántas personas notables no figuran en ningún libro, serie o película? –O, a veces, ¿No son milésimas de segundos, centímetros o casualidades lo que separa a una persona y a otra de la gloria eterna? –El segundo, el tercero, el cuarto…, ¿Hicieron mérito? –¿Y los accidentes? Sin connotación positiva o negativa, un accidente, es algo que pasa sin esperarlo. –¿Acaso no todos tenemos vivencias inesperadas?
–Yo, conocí el amor más de una vez. A veces lo busqué, otras veces no. Es cierto, estuve ahí, pero estar, ¿fue condición suficiente? –Lo mismo aplica a los aspectos familiares, académicos y/o profesionales. Son buscados: si. Pero: ¿existieron condiciones que lo hicieron posible? –Podría seguir y seguir. Aspectos positivos y negativos. Esfuerzos y accidentes.
–Hay que esforzarse porque en las propias ganas, está el premio. Por más que la sociedad del rendimiento nos exija y, también, nosotros mismos nos exijamos demasiado. Cuando los resultados no son los esperados, no hay fracaso.
–El mérito es una condición necesaria, pero no suficiente. –Reconocerlo, no implica entregarse. Tampoco rendirse. –¡Aceptar que podría salir mal es una opción!
–Los tiempos son dinámicos, las personas también. –¿Te lo preguntaste alguna vez? –¿Qué pasa si los indicadores que estás observando son los que están equivocados?
Estamos acá por un rato, los indicadores no son las únicas variables del éxito. –¡Disfrutemos del camino!
Fin.
Edición #56 –#Reflexiones, cada semana desde el 20 de marzo de 2024.
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Reflexiones, todas las semanas desde el 20 de marzo de 2024.
