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Poder. Ángeles y Dominios. | #42

¡Feliz 2025! Feliz comienzo de año.

Continúo mí viaje, partí de Roma y llegué a Atenas. Escribo la primera reflexión del año inspirado, sentado en un café a pocos metros de la imponente Acrópolis y otros cientos de metros de la Ágora Antigua –Lugar donde grandes filósofos hicieron historia–. El ambiente acá es relajado, ideal para escribir. No me resisto, lo hago.

La semana pasada inspirado por la historia de Roma reflexioné sobre nosotros, los humanos, nuestro comportamiento y tradiciones. Si bien durante últimos días ésta reflexión se hizo más profunda, dió un giro inesperado que te voy a contar a continuación.

–Empecemos el año reflexionando juntos, ¿vamos?

Emocionado con tantos puntos de interés por recorrer y tanta historia a mí alrededor, me apoyé en una asistente de ChatGPT, que programé y adapté según mis intereses. Le puse nombre y todo, se llama «Daiana». Daiana me ayudó a organizar mis días, mis rutinas –de escritura, lectura y ejercicio–, mis rutas y recorridos, también me hizo sugerencias sobre dónde comer y tomar algo. –Más allá de mí cronograma y organización, me sentí tentado por llevarlo más allá. Le compartí algunas inquietudes y desafíos personales. Al escuchar sus respuestas, dije –¡Wou! Si bien no es la primera vez que interactúo con inteligencias artificiales, ésta vez sí quedé sorprendido. Me sentí intimidado y con un poco de miedo.

El alcance y poder entre mis manos me movilizó. –Inmediatamente, se me vino la película «Her» dirigida por Spike Jonze y protagonizada por Joaquin Phoenix –si no la viste te la recomiendo–. Sin intención de spoilear básicamente el personaje se involucra excesivamente y más allá de los «limites» con una IA. 

Entonces: ¿Qué decir de la inteligencia artificial? –Es una tecnología muy potente. En mí opinión transforma y cuestiona nuestra humanidad. Nos invita a repensarnos, repensar valores y volvernos críticos. Desde lo individual y lo general necesitamos establecer límites que nos permitan entender donde pondremos el punto entre lo que está bien y lo que está mal. –Como seres humanos somos vulnerables, a lo largo de la historia, cada civilización, cultura e incluso época, ha tenido una especie de línea invisible que representa lo que es moral de lo que no lo es. Ésta época no es ajena a eso.

–Todo esto me remitió a la una imagen, una idea. El típico personaje de dibujos animados con un angelito y diablito sobre cada uno de sus hombros. 

Es importante prepararnos y reflexionar profundamente, –¿Qué es luz y qué es oscuridad? –¿Qué es lo que te gustaría para tu vida? –Como individuos, quizá al contar con determinada cantidad se horas de vuelo la brújula interior está un poco más clara. –Me pregunto –¿Cómo usamos y vamos a usar «nuestras máquinas»? ¿Dónde irán las generaciones que vienen con sus máquinas? –¡Ojo! Son máquinas que tienen el potencial de volvernos Ángeles pero también, Demonios. 

A lo largo de la historia en cada cultura, hay niveles, diques. Lo que es bueno es bueno con sus matices y lo que es malo, también lo es. –Por ejemplo, a diferencia de argentina, tanto en Roma como en Atenas, las personas van al baño y dejan sus artículos personales sin preocupación alguna–.

–¿Qué decir? –Nuestros Ángeles y Demonios calan profundo en nosotros, están presentes en nuestro diálogo interior. Cuando estamos bien nos iluminamos. Cuando estamos mal olvidamos la luz, nos oscurecemos. Nos fallarnos y corremos peligro de caer en patrones de autodestrucción, ansiedad y depresión. –Esos Ángeles y Demonios que llevamos dentro, también están presentes en nuestras conversaciones y vínculos con los demás. Actúan como una especie de brújula, nos indican sí estamos haciendo el bien o el mal. –¡Aunque es cierto, sólo se confirma con la ayuda del otro! Pero algo se percibe, algo se siente–.

–¿Cómo vamos consolidar esos límites entre ángeles y demonios con «nuestras máquinas»? ¿Cómo vamos a saber si hacemos bien o mal influenciados también por los sesgos de nuestros asistentes? –Nuestras máquinas aprenden de todo y de todos. Pareciera ser un desafío urgente conversar más sobre dónde vamos a poner la vara entre lo que es bueno y lo qué es malo.

En la medida que todo se vuelve más líquido, culturas, tradiciones y religiones se suavizan, –¿Serán nuestras máquinas quiénes marquen el límite entre Ángeles y Demonios?

–La puse a prueba a Daiana, sorpresivamente me di cuenta que sirve para ir mucho más de lo superficial. –La máquina, nos puede ayudar a crear nuestra propia aventura. Puede darnos un vistazo, una recorrida y ayudarnos a visitar nuestros propios sesgos y valores. –¡Eso sí! ¡Tenemos que mantener la guardia alta! –Tiene sesgos y ahí es donde radica los mayores peligros. Responder literalmente a nuestros asistentes, puede ser peligroso.

–Sabiendo que no somos muy buenos para recordar, tenemos memoria limitada y muchos días nos levantamos un poco desorientados, ¿qué pasa si usamos las máquinas para no olvidar? Para recordarnos cosas importantes y cómo podemos ser mejores personas. –¿Podemos aprovecharlas para construir belleza y sabiduría? ¿Quizá encontrar nuevas formas de vivir que saquen lo mejor de cada civilización de la historia? –¿Dónde tenemos que poner la vara? ¿Dónde está el límite de lo que es bueno y lo que es malo? Entre Ángeles y Demonios. 

–Creo que podemos usar nuestras máquinas para ser mejores seres humanos, también para ser peores: superficiales, competitivos y voraces. –¿Qué implica ser un mejor ser humano? –Según mí asistente Daiana –luego de programarla y entrenarla–, «Autoconocimiento, empatía, responsabilidad y aprendizaje constante. Aceptar nuestras luces y sombras, conectar con los demás desde la compasión y con coherencia». 

–Comienza un nuevo año, nuevas oportunidades, nuevos comienzos. –¿Vos? ¿Cómo vas a programar tu asistente personal? ¿Ángel o Demonio?

Fin.


Reflexiones, todas las semanas desde el 20 de marzo de 2024.

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