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Profundidad. El verdadero significado de la amistad. | #45

Algo pasa con mis pensamientos cuando me obsesiono con una idea. En unos días vamos a grabar junto a Gastón Villamea un nuevo capítulo de Snac Podcast sobre el valor de la amistad. Sabiéndolo no pude dejar de pensar en eso y me dije, ¿por qué no? –Aprovecho y escribo la reflexión de esta semana sobre este gran tema.

Empecemos por donde hay que empezar, por el comienzo, –¿Qué es la amistad? –Según la etimología de la palabra, amistad proviene del término latino «amicitas», que deriva de «amicus» –amigo– y ambos derivan de «amare» que significa amar. Básicamente la amistad es un vínculo de profundo, construido a partir del afecto, la confianza y el amor. 

Actualmente varios tipos de amor se encuentra amenazados. Vínculos cómo: formar familia, tener pareja e incluso el amor hacia las deidades, se cuestionan como nunca antes. Sin embargo, pienso que la amistad en cierta forma permanece invariable e incluso se vio fortalecida durante el transcurso de los últimos años. –Como ya dije, cuando pienso los temas me persiguen hasta que los abordo. Ésta semana no sólo escribo y grabo un podcast sobre amistad. Además, hice nuevos amigos y acompañé a otros en situaciones difíciles–.

Si consideramos que la amistad es un vínculo profundo y de amor, podemos pensar que existen «tipos de amistad», ¿no? –De alguna manera si hablamos de profundidad nos enfrentamos ante una pregunta obvia, ¿cuál es el nivel de profundidad de ese vínculo de amistad? –Considerando la apropiación del término por parte de las aplicaciones de social media, la palabra amistad se ha banalizado un poco. Sí alguien que me sigue en Instagram es amigo, ¿cómo puedo llamar a mis amigos más íntimos? –Dicho de otra forma, ¿me vinculo profundamente y con amor con una persona X que conozco en redes sociales? –Por ahí sí, por ahí no. –Pensar en esto nos lleva a otro aspecto importante de la amistad. Vincularnos profundamente requiere poner mucho de uno. Me pregunto, actualmente, ¿estamos más dispuestos a profundizar en los vínculos para hacer amigos de verdad o sólo sumar más amistades de forma superficial?

–Conecto esta pregunta con otra–

–¿Es difícil hacer amigos en la vida adulta? –Es una pregunta interesante, casualmente esta semana hice un nuevo amigo. En realidad, profundicé un vinculo. Creo que es difícil destinarle tiempo a cualquier cosa que nos mueva de una «agenda atareada». En la vida adulta, lo más complejo no es hacer amigos en sí, sino hacernos cargo; profundizar en nuestro autoconocimiento y aprender a qué decir: –¡Sí! y sobre todo a qué decir: –¡NO! –¡Ojo! Con esto no me refiero a volvernos autómatas controladores y racionales. Hago referencia a ser conscientes, porque si mi deseo es hacer amigos o amigas. Ellos deben tener un lugar en la agenda –sea en la vida adulta o no–, los vínculos reales y sanos requieren dedicación y tiempo.

–Viajemos un poco hacia a la infancia. –¿No te ha pasado, que al reencontrarte con amigos o amigas de la niñez, parece que el vínculo sigue intacto? –Similar a la leyenda del hilo rojo. Hay vínculos que están conectados, pueden tensarse, enredarse, pero nunca romperse–. Esos vínculos parecen que no van a desaparecer y es cierto, no desaparecen. Aunque sí, al menos en mí experiencia personal, en algunos casos se van haciendo menos frecuentes y empiezan a diluirse sí los intereses en común se pierden o cambian demasiado.

La amistad puede ser entre personas del mismo sexo o del sexo opuesto. –Yo crecí en un mundo analógico. Con mis amigos en la adolescencia compartíamos jugar a la play, el futbol –ya sea jugar o ir a la cancha– y algunos movimientos culturales y artísticos –cómo rapear y hacer graffitis–. Con las mujeres, era distinto, nos reservábamos reuniones sociales como citas, juntarnos a escuchar música, ir a bailar, al cine o a shoppings. –Pensar en todo esto me llevó a otra pregunta –¿Existe la amistad entre el hombre y la mujer? –Creo que sí, existe. Aunque también creo que hay que convivir con una sutil tensión que se encuentra entre la «intención» y la «negación».

Esa tensión entre el hombre y la mujer tiene su propia dinámica, varía acorde a las realidades y la vida que transita cada uno. Si se da el hecho de coincidir en la «intención» y se concreta, la amistad se transforma. El vínculo muta hacia otra cosa. Lo que podría denominarse cómo una «amistad con derechos». ¡Claro! No es gratis. Al apropiarse de ciertos derechos se hace difícil –sino imposible– retornar a lo que era –Me pregunto, ¿esa relación puede seguir llamándose amistad o es más bien una relación amorosa encubierta?–. En mí experiencia una vez que la tensión se transformó en «intención, coincidencia y acción», el vínculo quedará expuesto a reincidir en una relación amorosa o sexual para siempre.

Los amigos –los de verdad–, están en las buenas pero sin dudas están en las malas. Amigos de verdad son los que te bancan en las virtudes pero también en los defectos. Un amigo conoce tus miserias y aún así te sigue amando. Al pensar en esto pienso en otro amigo, uno que me banca en casi todas. Es de esos que se quedan con vos hasta profundas horas de la madrugada. Me acuerdo cuando me acompañó mientras transitaba un período de constantes idas y vueltas sumergido en una historia apasionada de amor y desamor. Ese amigo hoy es otro de mis socios. Así funciona la profundidad, ¿no? Genera raíces para lugares impensados. –Hablando de acompañar recomiendo una película francesa que ví esta semana, se titula «Lo mejor está por venir». No voy a spoilear pero es intensa en materia de amistad. Te recomiendo verla–.

No sé vos, yo pienso en mis amigos cada día. Aunque haya periodos que los vea o hable más y otros menos. Los amigos son una parte fundamental de la vida porque todos necesitamos con quien hablar, compartir y disfrutar y también con quién llorar. Eso es lo lindo de la amistad real, podes ser vos y no tenés que dibujar nada. Tengo la suerte de tener varios amigos y amigas –en términos amplios–. Sin embargo, los amigos con los que podes ser vos, entregarte y llorar, se cuentan con los dedos de una sola mano –también por estos días contaron conmigo para eso y lo valoro–. No digo que el resto de amigos y amigas no sean importantes e incluso necesarios, pero hay amigos que sabes –o sospechas–, que te van acompañar para siempre, pase lo que pase. 

–Hay otros tipos de amistad. Yo tengo un amigo muy especial, estos días no está pasando por un buen momento. Pareciera estar cercano al ocaso de su vida. Es duro, me sensibiliza, pero también comprendo la naturaleza de las cosas. Él me acompañó en años difíciles, de forma estoica y fiel. Hoy me toca a mí acompañarlo. –Estarás sospechando de quién hablo, ¿no? –Hablo de mí perro. Es un Chow, tiene casi 11 años y se llama Teddy. Es un gran amigo.

Te invito a pensar en ellos, amigos y amigas. También a usar bien el tiempo y priorizar. Te pregunto: –¿Cuáles son las amistades que podes considerar un regalo de la vida? –Agradecé por tenerlos, es una buena práctica. No lo olvides, son un regalo. Hablales y si te gustó podes compartirles esta reflexión.

Gracias por leer.

Fin.

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