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Sentirse vivo, sufriendo: Amor. | #77

¿En qué pensás cuando te digo la palabra: amor?

Lo que pensaste dice mucho de vos.

El amor tiene muchas caras. Te atraviesa de muchas formas. 

Yo escribo por amor. Amo hacerlo. Lo hago. Esto, también es una forma de amar. 

Mientras escribo pienso. Al pensar vienen a mi imaginación varios tipos de amor: —El amor romántico, el vincular (familia y amigos), el profesional; el propio, vinculado al amor por la vida. 

Estudiosos del amor como Erich Fromm o CS Lewis, mencionan además, el amor espiritual o divino, en referencia al vínculo con algo más grande.

Amores más, amores menos.

¿El más brandeado de todos los tiempos? El amor romántico. Comercializado por Hollywood, utilizado por amantes y artistas. Atemporal. Homero, Shakespeare, Kundera. —A mí me encanta. —Que decir… Me gusta Disney. 

Los años me demostraron que el romance es importante, pero no lo único. El amor tiene muchas caras. 

—Amar es lo importante.

Por amor hacés cosas impensadas. Hazañas. 

Lo que hacés con amor lo hacés con pasión. Amar te hace hacer cosas que sin el corazón serían imposibles. 

Sí, lo sé: poder, dinero, estatus. Te motivan. Pero, ¿existe un combustible más potente que amar? Ninguno es tan fuerte, tan noble.

A mí, por ejemplo, me motiva el amor por mi hijo. Es mucho más fuerte que cualquier zanahoria o historia que me cuenten. Es simple. Sin su amor todo puede destruirse rápidamente en pedazos. 

—Si no es por ella, por él, por ellos. Es por vos. 

—Vos, ¿por qué lo hacés? —Hijos, familia, amigos, parejas. Te dan equilibrio. Son la infraestructura necesaria, a veces postergada, para hacer posible cualquier “búsqueda”.

No todo es color de rosas. Sin nuestra capacidad de amar no somos más que animales. —Todo mi respeto a los animales. Ellos también aman y mucho.

Si amás, tenés que estar preparado para sufrir. Al amar te pasan cosas, algunas buenas y otras, malas. —Perder duele.

Sin amar, mucho dejás sin poner en juego. 

—¿Vínculos superficiales? ¿Personas descartables? Divertido, sólo por un tiempo. —¿La vida crece en lo superficial o en lo profundo? ¿A dónde te lleva una vida sin amor? 

La persona que no ama, queda anestesiada. Útil ante el dolor, para sanar heridas. Pero, sin amor la vida poco a poco se vuelve monótona. Gris. 

Hay un diálogo del Principito que me encanta, dice: —Para mí no eres más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. No te necesito. Tú tampoco me necesitas. No soy para vos más que un zorro entre otros cien mil zorros. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo.

Te das cuenta. El amor te atraviesa. Te corta la respiración. Te ilumina. Al mismo tiempo, te hace sufrir.

—Amar duele, pero tiene sentido. 

Si no amás, no sufrís, pero sólo por un tiempo. El vacío de negarte al amor es mucho más oscuro que el dolor de haber perdido a un ser amado.

Amar es vivir. Vivir es amar. Entre amar y no amar, elijo amar una y mil veces. 

Es simple. Duele. Pero da. 

En lugar de negarte a amar, quizá el secreto es que te prepares a convivir con el dolor de la pérdida, ¿no?

Fin. 


REGALO, NO pedido.


Reflexiones, todas las semanas desde el 20 de marzo de 2024.

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